PREGUNTA:
Mi pregunta es la siguiente:
Si el nombre de Dios es
Jesús, o mejor dicho, Jesús es padre en su tiempo, hijo
en su tiempo y ahora Jesús se llama Espiritu Santo, entonces, no
existe la Trinidad. Es falsa, porque solo hay una persona.
Le agradezco hacer un comentario sobre esta reflexión.
*******
RESPUESTA:
Muchas gracias por su pregunta y comentario.
Probablemente el de la
Trinidad sea uno de los temas más oscuros y confusos de toda la
teología cristiana. La confusión reside en que la
doctrina en si misma no es nada clara ni concreta. San Agustín
de Hipona, autor de la doctrina, es lo intencionalmente complejo y
difícil que logra que un simple mortal no pueda entenderle.
Nadie entiende a cabalidad el concepto de la Santísima Trinidad,
ni jamás se entenderá. Esta hecha para no entenderse.
Increíblemente la
doctrina es aceptada y difundida por casi todas las denominaciones
cristianas de hoy. Y ese era el propósito de los llamados Padres
de la Iglesia y de San Agustín de Hipona, grupúsculo de
eruditos integrado por filósofos-intelectuales-religiosos bajo
completa influencia del gnosticismo y el pensamiento griego.
Según la iglesia, los escritos de estos "pensadores" o "PADRES",
definen el corazón, alma y cuerpo doctrinal de todo el
cristianismo.
La Santísima Trinidad
es una doctrina falsa y terrible. La iglesia cristiana está
plagada de doctrinas no necesariamente bíblicas y esta es una de
ellas. El artículo de Ken Garrison claramente diserta sobre el
concepto impuesto por San Agustín de Hipona y adoptado en la
iglesia institucional. En un intento quizás por justificar su
postura, la cual en verdad respetamos aunque desconocemos, usted se
esfuerza en explicar lo que es un hecho y que el artículo citado
claramente expresa.
Ken Garrison indica en su artículo, La Santísima Trinidad y la Revelación Bíblica
lo que usted y yo sabemos, que "los apóstoles escribieron
ampliamente [en el Nuevo Testamento] sobre la experiencia que tuvieron
directamente con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, pero
teniendo especial cuidado de no definir [como Trinidad o algo parecido]
la relación existente en la divinidad. No era la
intención de los apóstoles [como judíos formados
en la Torah] definir a Dios porque ellos conocían perfectamente
que Di-s es UNO y su nombre es "Yo Seré El Que Seré".
Más adelante,
Garrison acentúa diciendo, "debemos decir que aunque es cierto
que en la era del Nuevo Testamento experimentamos a Dios en
términos de Padre, Hijo y Espíritu Santo, no podemos
afirmar, como erróneamente hicieron los eruditos y estudiosos de
los primeros siglos [es decir, los llamados Padres amparados en un
pensamiento agnóstico], que esta verdad [la de ellos] sea la
definición de Dios.
En su libro "Hebraic Roots"
Garrison manifiesta que "en la era del emperador Constantino, la
iglesia lograría establecer su concepto sobre el ser de Dios. Se
cambia la visión Divina del Santo de Israel que unge Su
único Mesías por medio de Su Ruah Hakodesh
(Espíritu Santo) para luego con el mismo espíritu ungir
Su vaso escogido (la Iglesia), y se re-define la visión de Dios
ahora como Santísima Trinidad Mística (tres
manifestaciones coexistentes e iguales que componen el Ser de Dios).
Debido a que semejante definición es directamente contraria a la
revelación mostrada por la Biblia, la Iglesia con esta
afirmacion sella en definitiva la separación existente entre la
Iglesia e Israel".
Sobre si "Dios es una
entidad que existe en tres personas" como algunos señalan, es
preciso hacer un pequeño paréntesis de discusión.
A continuación, citaré parte del material que
enseñamos en nuestro instituto:
LA PALABRA DE DIOS
Para comprender la
significación que tiene la Palabra de Dios, debemos considerar
el carácter más básico de Dios Mismo. El hombre es
un ser trino, pero que se manifiesta en esencial unidad. Las Escrituras
señalan que el hombre fue hecho a imagen de Dios. Podemos
concluir, por lo tanto, que entendemos a Dios como un ser trino
existente en unidad. No intentamos hacer una definición de Dios,
pero podemos afirmar, según la revelación dada en el
Nuevo Testamento, que podemos ver a Dios como ser trino. La
declaración del Shema (Deuteronomio 6:4) anuncia que Dios es Uno
(unidad). No obstante, en las Escrituras podemos percibir el
corazón (espíritu) de Dios hablando. Vemos a Dios tomando
decisiones (cambiando de ideas) lo cual forma parte de un proceso
intelectual. Y, ciertamente, podemos ver la manifestación
externa de Dios expresada en todo el universo físico o material.
Este último aspecto,
el de la manifestación externa de Dios en el universo
físico se concreta o hace realidad mediante la Palabra de Dios.
La Palabra de Dios crea. Por medio de Su Palabra, Dios hace que exista
la energía y la materia. En el Monte Sinaí a Dios se le
logra distinguir en términos de nube y humo, se le palpa
mediante temblores y terremotos y se le escucha por medio de truenos,
el sonido de trompeta y discursos muy audibles. Todas estas
manifestaciones de Dios o de la Palabra de Dios son el resultado de la
unidad de Dios interactuando directamente en el plano o universo
físico. La Palabra de Dios vino a los profetas y se
comunicó con ellos reduciéndose dicha
manifestación a la transferencia única de un mensaje
intelectual.
En todo caso, en el tiempo
de las Escrituras Hebreas, la Palabra o manifestación de Dios se
percibió libremente, sin adaptarse a un patrón
específico. La esencia del evangelio de Juan es que Dios decide
en este punto de la historia que Su manifestación sea vista en
los seres humanos: 'El Verbo se hizo carne, y habitó entre
nosotros...' En lo sucesivo, la manifestación de Dios en el
universo físico o material (a menos que Dios soberanamente
decida otra cosa) vendrá por medio de seres humanos referidos o
conocidos como Hijos de Dios. Seguirá obrando Dios en la tierra
para establecer Su propósito, pero ahora ha escogido
manifestarse de otra forma. Así que Dios no ha sufrido cambio
alguno. Su unidad se mantiene intacta. Su propósito según
lo dispuesto en la Ley y los Profetas y el resto de los escritos sigue
como antes aunque decidió manifestarse de una manera muy
especial.
El hombre también
continúa siendo el mismo. El hombre sigue en el mundo sometido a
la influencia Satánica (el Señor de este mundo en el
presente). Sin embargo, de toda la humanidad Uno fue escogido para
convertirse en intersección entre Dios y el mundo. Este es
Yeshua. Al hacerse la Palabra carne y el Espíritu Santo
descender y fluir en la persona de Yeshua, Dios directamente se
manifestó en la tierra en términos de fácil
comprensión para toda la humanidad. Juan nos recuerda las
palabras expresadas por Yeshua: 'El que me ha visto a mí, ha
visto al Padre...' Más adelante, al ascender Yeshua a los
Cielos, Dios descendería de manera similar fluyendo por medio de
otros seres de Su propia elección, los llamados Hijos de Dios.
De este modo el Reino de Dios se extendería por todo el orbe,
manifestándose por consiguiente la Palabra de Dios en toda la
tierra. Esta manifestación es el resultado del flujo o
intersección de Dios dentro de vasos o instrumentos
específicamente elegidos. La Palabra de Dios se hizo carne.
Esperamos que este comentario haya servido de bendición y edificación.
Que el Di-s de Israel le colme de bendiciones,
Instituto Tzemach