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PREGUNTA:

Mi pregunta es la siguiente:

Si el nombre de Dios es Jesús, o mejor dicho, Jesús es padre en su tiempo, hijo en su tiempo y ahora Jesús se llama Espiritu Santo, entonces, no existe la Trinidad. Es falsa, porque solo hay una persona.

Le agradezco hacer un comentario sobre esta reflexión.

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RESPUESTA:

Muchas gracias por su pregunta y comentario.

Probablemente el de la Trinidad sea uno de los temas más oscuros y confusos de toda la teología cristiana. La confusión reside en que la doctrina en si misma no es nada clara ni concreta. San Agustín de Hipona, autor de la doctrina, es lo intencionalmente complejo y difícil que logra que un simple mortal no pueda entenderle. Nadie entiende a cabalidad el concepto de la Santísima Trinidad, ni jamás se entenderá. Esta hecha para no entenderse.

Increíblemente la doctrina es aceptada y difundida por casi todas las denominaciones cristianas de hoy. Y ese era el propósito de los llamados Padres de la Iglesia y de San Agustín de Hipona, grupúsculo de eruditos integrado por filósofos-intelectuales-religiosos bajo completa influencia del gnosticismo y el pensamiento griego. Según la iglesia, los escritos de estos "pensadores" o "PADRES", definen el corazón, alma y cuerpo doctrinal de todo el cristianismo.

La Santísima Trinidad es una doctrina falsa y terrible. La iglesia cristiana está plagada de doctrinas no necesariamente bíblicas y esta es una de ellas. El artículo de Ken Garrison claramente diserta sobre el concepto impuesto por San Agustín de Hipona y adoptado en la iglesia institucional. En un intento quizás por justificar su postura, la cual en verdad respetamos aunque desconocemos, usted se esfuerza en explicar lo que es un hecho y que el artículo citado claramente expresa.

Ken Garrison indica en su artículo, La Santísima Trinidad y la Revelación Bíblica lo que usted y yo sabemos, que "los apóstoles escribieron ampliamente [en el Nuevo Testamento] sobre la experiencia que tuvieron directamente con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, pero teniendo especial cuidado de no definir [como Trinidad o algo parecido] la relación existente en la divinidad. No era la intención de los apóstoles [como judíos formados en la Torah] definir a Dios porque ellos conocían perfectamente que Di-s es UNO y su nombre es "Yo Seré El Que Seré".

Más adelante, Garrison acentúa diciendo, "debemos decir que aunque es cierto que en la era del Nuevo Testamento experimentamos a Dios en términos de Padre, Hijo y Espíritu Santo, no podemos afirmar, como erróneamente hicieron los eruditos y estudiosos de los primeros siglos [es decir, los llamados Padres amparados en un pensamiento agnóstico], que esta verdad [la de ellos] sea la definición de Dios.

En su libro "Hebraic Roots" Garrison manifiesta que "en la era del emperador Constantino, la iglesia lograría establecer su concepto sobre el ser de Dios. Se cambia la visión Divina del Santo de Israel que unge Su único Mesías por medio de Su Ruah Hakodesh (Espíritu Santo) para luego con el mismo espíritu ungir Su vaso escogido (la Iglesia), y se re-define la visión de Dios ahora como Santísima Trinidad Mística (tres manifestaciones coexistentes e iguales que componen el Ser de Dios). Debido a que semejante definición es directamente contraria a la revelación mostrada por la Biblia, la Iglesia con esta afirmacion sella en definitiva la separación existente entre la Iglesia e Israel".

Sobre si "Dios es una entidad que existe en tres personas" como algunos señalan, es preciso hacer un pequeño paréntesis de discusión. A continuación, citaré parte del material que enseñamos en nuestro instituto:

LA PALABRA DE DIOS

Para comprender la significación que tiene la Palabra de Dios, debemos considerar el carácter más básico de Dios Mismo. El hombre es un ser trino, pero que se manifiesta en esencial unidad. Las Escrituras señalan que el hombre fue hecho a imagen de Dios. Podemos concluir, por lo tanto, que entendemos a Dios como un ser trino existente en unidad. No intentamos hacer una definición de Dios, pero podemos afirmar, según la revelación dada en el Nuevo Testamento, que podemos ver a Dios como ser trino. La declaración del Shema (Deuteronomio 6:4) anuncia que Dios es Uno (unidad). No obstante, en las Escrituras podemos percibir el corazón (espíritu) de Dios hablando. Vemos a Dios tomando decisiones (cambiando de ideas) lo cual forma parte de un proceso intelectual. Y, ciertamente, podemos ver la manifestación externa de Dios expresada en todo el universo físico o material.

Este último aspecto, el de la manifestación externa de Dios en el universo físico se concreta o hace realidad mediante la Palabra de Dios. La Palabra de Dios crea. Por medio de Su Palabra, Dios hace que exista la energía y la materia. En el Monte Sinaí a Dios se le logra distinguir en términos de nube y humo, se le palpa mediante temblores y terremotos y se le escucha por medio de truenos, el sonido de trompeta y discursos muy audibles. Todas estas manifestaciones de Dios o de la Palabra de Dios son el resultado de la unidad de Dios interactuando directamente en el plano o universo físico. La Palabra de Dios vino a los profetas y se comunicó con ellos reduciéndose dicha manifestación a la transferencia única de un mensaje intelectual.

En todo caso, en el tiempo de las Escrituras Hebreas, la Palabra o manifestación de Dios se percibió libremente, sin adaptarse a un patrón específico. La esencia del evangelio de Juan es que Dios decide en este punto de la historia que Su manifestación sea vista en los seres humanos: 'El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros...' En lo sucesivo, la manifestación de Dios en el universo físico o material (a menos que Dios soberanamente decida otra cosa) vendrá por medio de seres humanos referidos o conocidos como Hijos de Dios. Seguirá obrando Dios en la tierra para establecer Su propósito, pero ahora ha escogido manifestarse de otra forma. Así que Dios no ha sufrido cambio alguno. Su unidad se mantiene intacta. Su propósito según lo dispuesto en la Ley y los Profetas y el resto de los escritos sigue como antes aunque decidió manifestarse de una manera muy especial.

El hombre también continúa siendo el mismo. El hombre sigue en el mundo sometido a la influencia Satánica (el Señor de este mundo en el presente). Sin embargo, de toda la humanidad Uno fue escogido para convertirse en intersección entre Dios y el mundo. Este es Yeshua. Al hacerse la Palabra carne y el Espíritu Santo descender y fluir en la persona de Yeshua, Dios directamente se manifestó en la tierra en términos de fácil comprensión para toda la humanidad. Juan nos recuerda las palabras expresadas por Yeshua: 'El que me ha visto a mí, ha visto al Padre...' Más adelante, al ascender Yeshua a los Cielos, Dios descendería de manera similar fluyendo por medio de otros seres de Su propia elección, los llamados Hijos de Dios. De este modo el Reino de Dios se extendería por todo el orbe, manifestándose por consiguiente la Palabra de Dios en toda la tierra. Esta manifestación es el resultado del flujo o intersección de Dios dentro de vasos o instrumentos específicamente elegidos. La Palabra de Dios se hizo carne.

Esperamos que este comentario haya servido de bendición y edificación.
Que el Di-s de Israel le colme de bendiciones,

Instituto Tzemach