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Guardianes de los Muros
 
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Por casi 1.900 años la institución eclesial ha llevado el ministerio de reconciliación como su principal o único esfuerzo. La iglesia en el proceso asegura haber substituido a Israel como vaso escogido de Dios y sostiene además que la redención del mundo vendrá únicamente por su intermedio. Es lo que implícitamente o en forma directa enseña la Iglesia.

Pero la enseñanza no solamente es falsa, sino en realidad muy peligrosa. Es verdad que la Iglesia es un instrumento en manos del Señor. Según enseña la Palabra de Dios la función u objetivo de la Iglesia es completamente diferente al presentado por la institución eclesial durante estos años. Es concebible incluso que, como resultado de su limitada visión y formulación de doctrinas como la teología del reemplazo, la Iglesia lo que más bien ha hecho es servir de obstáculo al plan divino de redención destinado para la tierra entera.

El Mensaje del Reino

Es un hecho, a la iglesia se le ha encomendado el ministerio de reconciliación (2 Corintios 5:18), el cual constituye su mensaje básico. No obstante, un mensaje mucho más fundamental es el del Reino de Dios (Hebreos 6:1-2). El mensaje sobre el Reino de Dios fue enseñado por Jesús así como por Pablo y el resto de los apóstoles. El mensaje del Reino trata sobre la soberanía de Dios y nos dice que El está redimiendo de nuevo al mundo ante El.

Es importantísimo observar lo que Dios está actualmente haciendo. Más aún, debemos hacerlo desde Su punto de vista y no el nuestro. Dios viene a morar entre los hombres. No es este un concepto nuevo, en realidad ha sido Su plan desde siempre, desde el principio. Sabemos que en el jardín de Edén Dios caminó con Adán (Génesis 3:8-9). Vimos que Su gloria llenó el Tabernáculo en el desierto (Éxodo 40:34), lo cual igualmente vimos en el Primer Templo en Jerusalén (2 Crónicas 7:1). Su proyecto final es habitar Su templo viviente en la ciudad de la Nueva Jerusalén (Apocalipsis 21:3). Pero, si ésta ha sido la intención de Dios desde un principio, ¿qué razones tenemos para creer ahora que El cambiará? Debemos recordar que Dios está redimiendo al mundo en Sus propósitos no los nuestros. Somos llamados a ser vasos de Su perfecto plan. Efectivamente, Pablo afirma en Romanos 15:8 lo siguiente: "Pues os digo que Cristo se hizo servidor de la circuncisión para demostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres", y un poco más adelante: "REGOCIJAOS, GENTILES, CON SU PUEBLO." (Romanos 15:10 en referencia a Deuteronomio 32:43).

La Posición de la Iglesia

Que preocupante es que la Iglesia, vaso escogido, se aparte de sus propias raíces. Pablo previó que esto sucedería y trató el problema desde el año 58 EC. Pablo vió a Israel como un rico árbol de olivo. Nosotros, los creyentes de origen gentil en el Mesías Jesús, somos como ramas de olivo silvestre injertadas en ese rico árbol que es Israel. Pablo además alertó: "no seas arrogante para con las ramas; pero si eres arrogante, recuerda que tú no eres el que sustenta la raíz, sino que la raíz es la que te sustenta a ti". (Romanos 11:18). ¿Cómo puede una rama de un árbol desprenderse de sus raíces y aún sobrevivir? Obviamente, resulta inconcebible. Hacerlo significaría la muerte inmediata. Con todo, podemos observar en la historia como la Iglesia en algún momento entre el 70-110 EC cortó en efecto con sus propias raíces.

El Llamado de la Iglesia

La Iglesia fue creada para funcionar en medio de Israel. Es aquí donde Jesús ministró y es donde nuestro lugar igualmente corresponde. Así como el Señor envió a Israel a las naciones, así también fue enviada la Iglesia (Mateo 28:19). Así como Dios hace regresar nuevamente a Jacob a Eretz Israel, de la misma manera así Dios prepara a toda Su Iglesia para retornar a Jerusalén. ¡Debemos darnos cuenta que la verdadera Iglesia es Hebrea! En sus inicios, la Iglesia funcionaba como una secta misma del Judaísmo, adoraba en el Templo y asistía a la sinagoga en Shabbat. En efecto, el concilio de Jerusalén (año 51 EC) creía que la Torah era enseñada a la Iglesia en cada sinagoga en Shabbat (ver Hechos 15:21).

"Sobre tus murallas, oh Jerusalén, he puesto centinelas; en todo el día y en toda la noche jamás callarán. Los que hacéis que el SEÑOR recuerde, no os deis descanso, ni le concedáis descanso hasta que la restablezca, hasta que haga de Jerusalén una alabanza en la tierra." (Isaías 62:6-7). Este es el llamado de la Iglesia. Somos los guardianes de los muros: los muros mismos de Sión.

La Preocupación por Jerusalén

¿Debemos preocuparnos por Jerusalén? ¿Qué tiene esta ciudad que nos hace continuamente recordarle sin descanso al Señor hasta que se cumpla todo lo que El ha prometido?

El Señor prometió a David que establecería una casa, un trono y un reino eternos a través de uno de sus descendientes (2 Samuel 7:1-17) constituyendo el "Pacto de Ben-David". El ángel Gabriel anunció a María que tendría un Hijo diciéndole "... el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin". (Lucas 1:32-33). Este Hijo es el heredero del "Pacto Davídico". El reino es el Reino de Dios, la casa es la Iglesia y el trono es la ciudad de Jerusalén. El mismo Señor Dios afirmó que colocaría allí Su nombre para siempre y que allí estarían Sus ojos y corazón perpetuamente (1 Reyes 9:3). Por su parte, Pablo comparó la Iglesia con la novia del Cordero (Efesios 5:23-32) y un ángel mostró a Juan la novia, la esposa del Cordero, la ciudad santa de Jerusalén bajando del cielo de Dios (Apocalipsis 21:9-10). La Ciudad Santa es exactamente el trono del Mesías Jesús, el trono del Dios mismo.

Él dice "..., no os deis descanso,". Jesús enseñó la parábola de la viuda que repetidamente demandaba ante un juez hasta que finalmente le otorga justicia (Lucas 18:1-8). Si mantenemos llevando ante Dios lo que Su Espíritu nos revela, Su palabra se realizará y Su propósito se habrá alcanzado (Isaías 55:11).

El Papel de la Iglesia

Luego, ¿cuál es el papel o rol de la Iglesia? ¿Entra ella en el plan redentivo de Dios? "Consolad, consolad a mi pueblo--dice vuestro Dios" (Isaías 40:1). Es el mandato de Dios a los creyentes del Mesías Jesús para hablarle a Su pueblo Israel. Es un mandato para operar en medio de la nación de Israel y declarar las promesas hechas por Dios a Abraham, Isaac y Jacob (Génesis 13:15-16; 26:3; 28:13-14/ Romanos 15:8) Es un mandato que nos hace ser estímulo (Isaías 35:4); es un mandato inclusive que debe provocar los celos de Israel (Romanos 11:11).

En el idioma hebreo el término que traduce guardián es la palabra shomer que significa "guardar, proteger, atender". No solamente somos llamados a guardar o velar por Israel, somos también llamados a atenderla: a servir a Israel.

Oh Iglesia, despierta. El tiempo de la redención del Señor se acerca. El Mesías está en los umbrales de Sión. "...¡qué clase de personas... debéis ser... esperando y apresurando la venida del día de Dios..." (2 Pedro 3:11-12).