"Y que hagan un santuario para Mí, para que Yo habite entre ellos. Conforme a todo lo que te voy a mostrar, conforme al diseño del tabernáculo y al diseño de todo su mobiliario, así lo haréis". (Éxodo 25:8-9)
En las instrucciones dadas a Moisés, el Señor enfatiza que Su santuario deberá ser construido según el patrón mostrado a su siervo en el monte (Éxodo 25:40 y 26:30). Esto nos lleva directamente a la pregunta: "¿qué fue lo que vió Moisés?"
Si consideramos en su totalidad la revelación bíblica, podremos concluir que Moisés recibió en el Sinaí una visión de la Nueva Jerusalén. Bíblicamente la mejor explicación que tenemos es que Dios permite a sus profetas, por medio de Su Espíritu Santo, ser testigos de lugares, entidades y acontecimientos del futuro. En ciertos casos, las visiones aparecen como reales eventos por suceder, mientras que otras se manifiestan de manera simbólica. En cualquier caso, muchos acontecimientos futuros fueron revelados a los profetas. Es nuestra posición que algo muy similar fue lo que recibió Moisés en el Monte Sinaí.
En el texto bíblico, en el libro del Apocalipsis, Juan nos muestra la primera visión de la Nueva Jerusalén. El apóstol describe la ciudad en forma de un cubo perfecto cuyas dimensiones alcanzan los 2.200 kilómetros por lado (Apocalipsis 21:16). La ciudad es construida de oro puro y en ella residen Dios y el Cordero (Apocalipsis 21:18, 22). Pensamos que Moisés y Juan tuvieron la misma visión, es decir, fueron capaces de distinguir el lugar de habitación de Dios. El profeta Ezequiel también registra algo muy semejante al hablar de la misma ciudad, aunque no provee mayores detalles. A la ciudad Ezequiel le da el nombre de: El Señor está allí -
. (Ezequiel 48:30-35)
Creemos que la Nueva Jerusalén exactamente corresponde al
- Lugar Santísimo del tabernáculo. El Lugar Santísimo era un cubo perfecto que medía unos 4,5 metros de lado y cuyo interior, incluyendo el Arca de la Alianza la cual representaba el Trono de Dios, se encontraba recubierto en su totalidad de oro.
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Al analizar el Lugar Santísimo descubrimos que es evidente que las Escrituras nos hablan proféticamente de la Nueva Jerusalén. Uno se pregunta por qué el Lugar Santo se encuentra separado del Lugar Santísimo mediante un velo. Motivado a que no aparece incluido en la visión de la Nueva Creación, el Lugar Santo debe tener en el presente algún otro significado.
Para entender esto consideraremos el mobiliario del interior del Lugar Santo. En primera instancia podemos observar la Menorah. La Menorah simboliza la luz de Dios que fluye a la humanidad. En segunda instancia está el Pan de la Presencia, el cual muestra la provisión física de Dios para el mundo. Ambos artefactos, la mesa del Pan de la Presencia y la Menorah, se sitúan en cada pared no muy lejos de la entrada del Lugar Santo. El ultimo artefacto es el Altar del Incienso, ubicado al lado del velo, y simboliza las oraciones de intercesión hechas a Dios.
Podemos concluir entonces que en el presente el Lugar Santo representa el ministerio del Mesías, es decir la unción de Dios funcionando en la actualidad por medio de la carne. Jesús el Mesías declaró que El es la "luz del mundo" (Juan 8:12) y el "pan vivo que desciende del cielo" (Juan 6:51). Quedó establecido además que El vive para hacer intercesión por nosotros (Hebreos 7:25). Vemos como el Mesías plenamente funciona en cada área del Lugar Santo. Adicionalmente, en sí mismo el Velo corresponde a Su propia carne (Hebreos 10:20) y además tenemos el testimonio que cuando El murió en la cruz, dicho velo se desgarró en dirección de arriba hacia abajo (Lucas 23:44-46). Por último, en la visión que tenemos de la Nueva Jerusalén, Dios y el Cordero habitan ambos en la ciudad.
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Mucho más fácilmente podemos entender ahora la visión del tabernáculo mostrada a continuación:
La Escritura declara que "como El es, así somos también nosotros en este mundo" (1 Juan 4:17b). De manera que hoy "el Mesías en la carne" es Jesús manifestado por intermedio de Su Iglesia. Al final, no olvidemos que carne y sangre no pueden heredar el Reino de Dios, por lo que también nosotros debemos atravesar el velo (muerte y resurrección) para estar en capacidad de ministrar en la Nueva Creación.
- El patrón profético revelado por Dios trasciende las edades. Dios no necesita re-iniciar Su proyectos constantemente.
- La visión del ministerio del Lugar Santo, tipo del Mesías de esta era, se ubica y encuadra exactamente dentro del campamento de Israel. Esto supone a la Iglesia como una identidad distinta, pero dentro del mismo Israel.
- Hoy el ministerio de la iglesia es idéntico al realizado por el Mesías Jesús al transitar en la tierra. Cada congregación o iglesia local es perfectamente competente de manifestar a plenitud al Mesías de Israel.
[ Publicado: 11 Marzo 2003 ]