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En Tzemach nuestra posición es que Israel mantiene una inalterable e inmodificable relación de pacto con Dios desde el mismo instante que este pacto fue establecido en el Monte Sinaí hace unos 3.400 años.
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El Cristianismo de Constantino asegura que Israel ha sido cortado o erradicado de su lugar de elección puesto por Dios siendo ahora reemplazado por la Iglesia. Con una ligera variante los llamados cristianos evangélicos asumen la misma posición al sostener que Israel es relegada a un lado durante la denominada "Era de la Iglesia", para luego, Israel ser re-elegida cuando acepte a Jesús como Señor y Salvador durante su próxima venida. Esto en realidad es un proceso de conversión de cada israelí hacia la Cristiandad, y en consecuencia, su objetivo es convertir a los judíos en cristianos. La posición del Cristianismo Evangélico en verdad no es diferente a la posición del Cristianismo tradicional.
En Tzemach nuestra posición es que Israel mantiene una inalterable e inmodificable relación de pacto con Dios desde el mismo instante que este pacto fue establecido en el Monte Sinaí hace unos 3.400 años. La relación de Israel con Dios es como nación; así lo fue en el Monte Sinaí y así lo será en la venida del Mesías. Israel es el instrumento escogido por Dios por medio del cual Su Reino se establecerá en toda la comunidad humana del planeta.
El Cristianismo de Constantino afirma que Jesús en sí mismo cumplió la Ley no teniendo el creyente cristiano la responsabilidad de preocuparse por la Ley. De acuerdo con esto, la primera Iglesia desarrolló una nueva ley diferente a la anterior (llamada ley del Espíritu), ley que por cierto, nadie ha definido. Cada cual, sea persona o grupo, interpreta a su antojo la implicación y sentido de esta nueva ley, lo que consecuencialmente genera un enfoque al azar (la pegas o lo fallas) de acercamiento a la Ley. En este sentido, se hace hincapié en ciertos mandamientos de la ley - como las leyes con respecto al adulterio, el asesinato o el pago de los diezmos - pero muchos otros son ignorados por completo. Un ejemplo lo constituye el mandamiento respecto a las Festividades Bíblicas del Señor incluyendo el Shabat o Día de Descanso. La iglesia ha cambiado arbitrariamente todas estas leyes adoptando en realidad una posición o postura "sin-ley."
Aunque el Cristianismo de Tzemach concuerda en que el Mesías Jesús cumplió a cabalidad con la Ley, sabemos también que Jesús lo hizo sólo mediante el poder del Espíritu Santo que operaba en El. Más aún, a este respecto mantenemos que cada creyente debe hacer exactamente lo mismo que hizo Jesús. Pablo lo expresa muy claramente en la carta escrita a los Romanos: "para que el requisito de la ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu." (Romanos 8:4). Por supuesto que no somos justificados por la Ley, pero es crucial que nuestro andar sea correcto y en justicia mediante el cumplimiento de la Ley, a fin de ofrecer un testimonio santo ante el mundo y asegurar que nuestros ministerios no sean afectados por transgredir la Ley. Esta postura exige entre otras cosas, el estudio de la Ley para lograr su entendimiento, requiere disciplina para lograr garantizar el funcionamiento de nuestras vidas en conformidad con la Ley y, en especial obliga a estar llenos del Espíritu Santo para poder cumplir la Ley.
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En el Instituto Tzemach percibimos a la iglesia local como unidad indivisible y operacional de los creyentes cristianos.
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El Cristianismo Constantino o tradicional percibe la Iglesia como un "arca" a la que se debe acudir a objeto de ser salvados del juicio y de la ira de Dios. Una vez dentro del "arca", el cristiano es partícipe en infinidad de ministerios enfocados en su totalidad en conseguir más almas para incorporarlas al "arca". El arca es vista como la vasija o instrumento por medio del cual Dios realiza una especie de misión socorrista o de rescate de la humanidad. Según este concepto Constantiniano, Dios rescata a unos pocos que al morir "irán al cielo" liberándolos de un mundo cruel.
En el Instituto Tzemach percibimos a la iglesia local como unidad indivisible y operacional de los creyentes cristianos. La función principal de la iglesia local es ser "el cuerpo del Mesías" y es a través de ella que el mismo Mesías Jesús se concreta haciéndose realidad. Al humillarse y clamar la iglesia local, el Mesías Jesús se hace Rey (es decir, Señor) en medio de ella situándose la congregación de creyentes en una posición especialísima de ofrecimiento de alabanza, adoración y servicio ante el trono del Altísimo que es el Dios de Israel. Recordemos que el Mesías es un cargo o función en Israel, de ahí que la Iglesia deba asumir a plenitud la identidad de su Señor y deba mantenerse injertado en Israel que es su correcto sitio; la Iglesia debe rechazar cualquier identidad que la separe de Israel. La iglesia local participa en diversidad de ministerios entre los que figuran principalmente: el ministerio de apoyo y solidaridad a Israel (Romanos 15:8), la formación y equipamiento de discípulos (Mateo 28:18-20), la predicación del mensaje de reconciliación a todo el mundo (2 Corintios 5:18-21), enseñar y hacer realidad el mensaje del Reino de Dios (Mateo 24:14) y servir y ayudar a los necesitados.
Sobre el juicio divino la Cristiandad de Constantino enseña que cualquiera que se encuentre fuera de la Iglesia está condenado. Esta posición fue concebida por Agustín de Hipona en el siglo quinto y desde entonces es doctrina adoptada por la Iglesia. La Cristiandad de Constantino descarta y rechaza cualquier juicio futuro por parte de Dios.
El Cristianismo de Tzemach enseña por su parte que de acuerdo a lo que dicen las Escrituras, (1) Algún día todos experimentaremos una muerte física y entonces seremos presentados (indistintamente cristianos y no-cristianos, griego o bárbaro, judíos y gentiles) ante la presencia de Dios a fin de ser juzgados (Hebreo 9:27); (2) Cada quien será juzgado por sus actos cometidos- y no por la confesión, religión o institución a la que profesemos pertenecer en esta vida (Juan 5:28-29; Romanos 2:5-8; Apocalipsis 20:11-15) y (3) Cada uno de nosotros será juzgado conforme a la luz de la revelación recibida en la vida (Lucas 12:48).
El reiterado mensaje del Cristianismo de Constantino es el del "evangelio de la salvación". Este evangelio enseña el camino que una persona debe tomar para salvarse y "acceder al cielo."
El pronunciamiento de Tzemach es simplemente enseñar el evangelio del "Reino de Dios" Este evangelio proclama que Dios viene a reinar en la tierra; que el proceso de redención, actualmente en ejercicio por millares de fieles israelíes, es preparación para la pronta venida y realización del Reino de Dios; que el Reino será establecido en medio del pueblo de Israel reunido en la tierra de Israel; que el Mesías Jesús regresará en la Gloria de Dios Su Padre a Jerusalén y que los creyentes verdaderos serán transformados (resurrección) y hechos semejantes al Mesías para unirse a El en Jerusalén; y por ultimo, que por medio del Mesías, Dios establecerá un reinado universal desde Israel con el propósito de gobernar desde allí a todas las naciones.
En definitiva, la posición cristiana de Tzemach refleja claramente el énfasis y misión manifestados por la Iglesia del primer siglo. Lo anterior contrasta de gran modo con la Cristiandad Constantina la cual, en su evolución de más de dos mil años, entre otras cosas ha introducido e incorporado diversidad de conceptos, doctrinas y prácticas de origen pagano dentro de la iglesia En Tzemach queremos ser fieles al esquema que la Biblia nos presenta. Nuestra oración es poder estar siempre disponibles para ser usados efectivamente por el Señor en estos días tan maravillosos de redención.