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Tradiciones de Hombres
 
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Con el advenimiento de estas fechas siempre viene a la mente el tema de la "tradición versus la Biblia". Nos llama la atención como los cristianos inflexiblemente celebran los tradicionales días de Semana Santa (o Easter para la cultura anglosajona), sin celebrar por ejemplo la Pascua o alguna de las festividades del Señor. La conocida Semana Santa o Semana Mayor no es una celebración bíblica; mas bien es una de tantas tradiciones creadas por nosotros los hombres. De hecho, la celebración no se menciona en la Biblia[1], por el contrario, lo que sí menciona la Escritura es como el Señor detesta las tradiciones humanas.

Desde sus inicios el hombre siempre ha querido agregar, modificar o quitar a la palabra de Dios. Recordemos como en el Jardín del Edén, Eva adicionó, con relación al Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, a lo que antes Dios le había comunicado. Por su parte, Balaam supo ofrecerle a Balac una salida para torcer la Palabra de Dios. No podemos olvidar como Pablo y Pedro denunciaron a aquellos que distorsionan las Escrituras utilizándolas en su propio provecho. Así aparecen las tradiciones en escena. Examinaremos con cuidado la fiesta bíblica de la Pascua y su relación con la tradicional Semana Santa.

Semana Santa y Pascua

Dios declara que la festividad de la Pascua es Su santa convocación (Levítico 23:4). La Pascua deberá ser celebrada por toda la congregación de Israel por siempre (Éxodo 12:24). Pablo nos dice que somos injertados en la ciudadanía de Israel (Romanos 11:17; Efesios 2:12-13; 19). Sin embargo, no nos relacionamos a Dios mediante un pacto hecho por Moisés o por Jesús, sino que estamos relacionados por el pacto establecido con Ben-David (1 Samuel 7:12-16).

En los primeros tres evangelios, el Señor Jesús instruye a Sus discípulos a hacer los preparativos de la fiesta Pascual (Mateos 26:17-19; Marcos 14:12-16; Lucas 22:7-13). La Escritura no requiere mucho análisis, claramente dice: "... Id y preparad la Pascua para nosotros, para que la comamos". (Lucas 22:8). Sabemos que tanto Jesús como sus discípulos eran judíos. Dios había ordenado a través de la Torah celebrar y comer la Pascua. De haber celebrado los discípulos cualquier festividad diferente, ¡hubiesen pecado!. En los evangelios, podemos ver la diversidad de elementos pertenecientes a la fiesta de Pascua como por ejemplo el acto de recostarse los comensales en la mesa, el acto de sumergir dentro del tazón, el número de copas de vino, el pan sin levadura y los cantos del Hallel o alabanzas. Luego, afirmar que la celebración efectuada por Jesús y Sus discípulos no es la Pascua, sino algo nuevo o diferente, es ignorar por completo las Escrituras cometiendo un gravísimo error.

A pesar de que la expresión no aparece registrada en ningún lugar de la Escritura, la Iglesia Constantina insiste en definir la reunión realizada entre el Señor y sus discípulos como "última cena". Si en algo pudiésemos estar de acuerdo, es que esta cena en realidad fue la última cena Pascual que el Mesías celebró.

En la celebración Pascual oficiada por el Mesías, notamos la continuidad de las Escrituras: vemos la completa obediencia del Mesías al Padre; la promesa de redención; el verdadero sacrificio del Cordero Pascual y además podemos ver el cumplimiento de la sombra de la promesa dada a Israel en Egipto.

La iglesia institucional celebra Semana Santa - Easter en las comunidades anglosajonas- queriendo recordar la resurrección del Mesías. No obstante, dicha celebración encuentra sus raíces en el propio paganismo, específicamente en una celebración en honor a la deidad babilónica de Ishtar, diosa de la fertilidad y que Jeremías describe como "Reina del Cielo" (Jeremías 7:18). Easter se lleva a cabo en el equinoccio de primavera y conmemora la renovación y extensión de la vida, siendo este el motivo que conecta directamente la fiesta con un conejo y sus huevos de Pascua. Sea Semana Santa o sea Easter, tenemos solo una tradición creada por hombres. Los discípulos o la primera iglesia no hicieron nada que pudiese confirmar o revalidar la instituida celebración de la Resurrección del Señor. Evidentemente, nuestra intención no es anular o cancelar lo hecho por Jesús y Su resurrección; pero al respecto, en anticipación a la resurrección del Mesías, Dios ya había considerado y establecido la Fiesta de los Primeros Frutos incluida en el tiempo de Pascua.

Visión Bíblica sobre la Tradición

Dios no presta atención a las tradiciones humanas. En efecto, la paciencia de Dios se pone a prueba a través de estas tradiciones. Antes de ocurrir la dispersión de Israel, alrededor del año 586 AEC, la relación del pueblo de Israel con Dios se había convertido simplemente en una "memorizada tradición" (Isaías 29:13. El Mesías cita el mismo pasaje en los evangelios de Mateo y Marcos) literalmente traduciéndose del hebreo como "mandamiento de reglas". Israel honraba a Dios con su accionar, pero no con su corazón. Las santas convocaciones ordenadas por Dios se convirtieron en convocaciones pertenecientes al pueblo de Israel (Isaías 1:14, Oseas 2:11). El pueblo había comenzado a transitar en sus propios caminos y bajo sus propios designios y deseos. Israel no escuchó a Dios y en su lugar, incrementó lo malo en cada uno de ellos. Tan grave fue la situación que Dios dice a Jeremías no rogar más por ellos (Jeremías 7:8-34) porque cuando el hombre, yendo más allá del divino plan, viola sistemáticamente los mandamientos de Dios su corazón se llena de maldad. Es exactamente el patrón que en el principio Ha'Satan siguió en su caída (Ezequiel 28:12b-17).

Referente a las tradiciones de los hombres el Señor Jesús reprendió a los escribas y a los Fariseos diciendo:

"dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres". (Marcos 7:8)

"Y respondiendo El, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios a causa de vuestra tradición?" (Mateo 15:3)

"invalidando así la palabra de Dios por vuestra tradición, la cual habéis transmitido, y hacéis muchas cosas semejantes a éstas". (Marcos 7:13)

Tan embebidos estaban estos grupos en sus propias tradiciones, que no pudieron percibir la venida de Aquel que tanto ansiaban: el Mesías de Israel. Fue así como desconocieron la hora de Su visitación (Lucas 19:44).

El apóstol Juan enseña sobre aquellos que van demasiado lejos en las enseñanzas del Mesías. En 2 Juan 1:9 dice que no tienen Dios, también que las tradiciones sitúan al hombre bajo esclavitud y que los mandamientos y preceptos de Dios hacen al hombre libre. Por su parte Pablo nos exhorta a no obedecer tradiciones humanas a fin de no caer en cautiverio (Colosenses 2:8). Son las cosas del mundo las que nos mantienen en esclavitud (Gálatas 4:3). La Palabra de Dios es verdad y la verdad nos hará siempre libres (Juan 8:32).

"¡A la ley y al testimonio! Si no hablan conforme a esta palabra, es porque no hay para ellos amanecer." (Isaías 8:20)

1 Algunas versiones bíblicas traducen como "Easter" el término aparecido en el capítulo 12 verso 4 del Libro de los Hechos; esta interpretación es completamente errada. La palabra original en el Arameo es "pascha" usada para significar la cena de Pascua o del cordero Pascual. La misma palabra aparece en otros 26 lugares diferentes de las Escrituras Mesiánicas para referirse siempre a la festividad de la Pascua.