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El Primer Sacrificio
 
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“… ¿Quién te ha hecho saber que estabas desnudo?
Se hicieron cargos y contra-cargos. Nadie quiso aceptar la culpa. Al final, Dios declaró lo que Adán y El ya conocían. Adán había tomado de la mesa de Satanás y al hacerlo apartó a la creación toda de Su Creador.

“… porque el día que de él comas, ciertamente morirás.”
Una atmósfera notablemente fría podía percibirse en el aire vespertino. Los animales se agrupaban con anticipación. Siempre esperaban y disfrutaban la hora del día en que la presencia Divina plenaba el jardín del Edén al Dios pasear junto a Adán. Ahora, las criaturas del jardín buscaban protección y reafirmación en Adán. Una a una, apuntaban sus ojos a Adán, quien podía percibir un elemento novedoso no visto antes en la mirada de sus amigos. Los miedos que afloraban habían sustituido la ternura, el amor y la devoción característica e incondicional de los animales. ¿Qué garantías podía ofrecer Adán? El mismo no podía comprender en su totalidad las nuevas palabras dichas por Dios a los animales. ¿Es necesario cubrir la desnudez de Adán y Eva? ¿Un sacrificio de sangre? ¿Qué es eso llamado Muerte; apartados de Dios? Y el alma, ¿está en la sangre?

“Todas las almas son mías.”
Lenta y cuidadosamente el Creador inicia el detalle del proceso a seguir prometiendo que un día, después que se revele el resultado de la falta de fe y de la incredulidad, Dios traerá la creación nuevamente bajo Su completa autoridad. Un denso silencio se desparramó por el bosque mientras todos escuchaban las imaginables palabras... ¿un voluntario para morir en lugar del hombre, sombra de Aquel que un día se convertiría en sacrificio de todos? Adán mantenía inclinada su cabeza hacia el suelo, sin poder dirigir la mirada a sus animales. La solicitud de Dios era demasiado para Adán. Ni siquiera se atrevía a pensar cuál de sus amigos entregaría voluntariamente la vida para cubrir la desnudez del hombre. Un collar de pensamientos afloró por su mente – el recuerdo de los nombres de cada animal y la comprensión, cuidado y cariño demostrados por cada uno de ellos.

Yonáh y Tor salieron adelante como primeros voluntarios. “Señor, nosotros seremos la cobertura del hombre. Juntos. Nuestro plumaje, juuun-tos, juuun-tos”, al unísono el pichón y la paloma arrullaron con suavidad.

Luego, Orév, el elegante cuervo, voló acercándose a Yonáh y Tor para igualmente de forma voluntaria comenzar con el proceso de reordenamiento del mundo.

La familia vacuna dio un paso al frente. Par, el gran toro, lideraba a su compañera. Paráh, junto a Bakar, el becerro y Egláh, la pequeña ternera que lentamente de muy cerca les acompañaba. Todos se colocaron delante de Dios. Adán logró captar los húmedos ojos pardos de cada uno de estos animales evidencia del gran amor que sentían por su Creador. ¿Escogerá Dios a uno de ellos para convertirlo en cobertura de Adán?

Jamor, Gamal y Ez se acercaron a la presencia de Dios deseando formar parte de este nuevo evento a punto de iniciarse en la tierra. “Señor, acuérdate de nosotros y de nuestra descendencia. Nuestra alianza es para Ti”. Todas las criaturas gesticularon suavemente al unísono: “Amen, Amen. Amen... amen”. Y Dios expresó: “Sea así”.

Sus, también amaba al hombre y respondió al impulso de su corazón de presentarse como voluntario. Sus en repetidas ocasiones había paseado majestuosamente al hombre y la mujer por el hogar-jardín, a veces galopando a lo largo de las márgenes de los ríos, velozmente galopado sus hermosas crines al viento. “Si”, relinchó Sus, y frotándose la nariz en su cuerpo aseguró: “puedes utilizarme”

Ari, el magnífico, tomó su lugar entre los candidatos. Adán, ahora de rodillas, evidenciaba un caudal de lágrimas desprendiéndose por sus pálidas mejillas al acariciar la cabeza del formidable león. Yonáh vino a posarse volando en el hombro derecho del hombre, Tor lo hizo del lado izquierdo.

Ayíl y Tzon junto al joven cordero llamado Keves vinieron a inclinarse ante Dios Omnipotente. Tierna, dócilmente y sin mancha, la familia del carnero vino a ofrecerse como siervos del Altísimo deseosos de ser usados también.

Dag HaGadol y muchos otros más mostraron iniciativa. Adán se quedó sin palabras. Entonces, el Creador asignó a cada voluntario con sus generaciones como parte de Su plan para redimir la Creación.

“Yonáh, llevarás contigo una hoja fresca de olivo para anunciar un nuevo comienzo. Serás el símbolo de Mi paz, Mi Espíritu. Mas tarde, tu y Tor serán parte de los sacrificios de purificación de Mi pueblo. Orév, tu servirás trayendo carne y pan a Mi siervo, allá en el arroyo de Querit.

Bakar, cuando Yo conviva otra vez en medio de ellos, los hombres me edificarán un lugar móvil de habitación. Doce bueyes serán designados para jalar las seis carretas que transportarán de lugar en lugar Mi tabernáculo. Incluso algunos de ustedes servirán como sacrificio santo.

Par, Paráh y Egláh: En Mis santas convocaciones, Mis hijos se acercarán a Mí y algunos de ustedes se convertirán en ofrenda santa que sólo podrán comer Mis sacerdotes para sustentarse. Llamaré a los hombres a ofrecer sus vidas en sacrificio vivo y santo. Porque Yo soy el Señor y no hay otro fuera de Mí.

Ez, tus generaciones servirán de ofrenda de sacrificio por los pecados de muchos. Algunos fungirán como machos cabríos expiatorios. De tu pelaje tomaré para recubrir parte de Mi tabernáculo.

Gamal, tus descendientes conducirán en sus lomos una joven novia a su prometido: “El que ríe”, para vivir muy cerca de este sitio. Luego, tu simiente trasladará al sur la simiente de la pareja en las interioridades de la tierra de Cus. Después, cargarás en tus lomos hombres que desde muy lejos, traerán regalos y presentes para adorar a Mi Hijo, el segundo Adán, quien habrá de nacer donde la estrella de la mañana resplandece con su brillo. Este es el Ungido, el descendiente de la simiente de aquellos y también tuya Adán.

Jamor, mucho después que las criaturas dejen de hablar libremente con la humanidad, hablaré por medio de ti a un hombre quien venderá, a objeto de beneficiarse, los dones que le he entregado. Tu también tendrás el honor de montar en tus lomos al segundo Adán y conducirlo a la ciudad de Mi Nombre, la cual aquí edificaré.

Ayíl, un día, en este mismo sitio, sustituirás al hijo de Mi siervo, aquel de nombre “El que ríe”- exactamente como hoy uno de ustedes sustituye a Adán. También tu Ayil, serás usado para cubrir Mi lugar santo de habitación.

Ari, tu eres el rey de las bestias. Hombres malos te convertirán en el terror del resto de los hombres; pero no abrirás la boca delante de Mi siervo. León de Judá será el nombre conque se dé a conocer Mi Hijo. No desmayes, porque al final, tu y el pequeño cordero reposarán en paz uno al lado del otro.

Dag HaGadol, tengo un gran trabajo para ti. Capturarás y mantendrás en tu vientre a un hombre durante tres días y tres noches para luego, vomitarlo en una playa. Al hacer esto, ese hombre se convertirá en la única señal de aquellos que no creen que Mi Hijo es en realidad el Hijo de Dios. Mi Hijo permanecerá tres días y tres noches en el vientre de la tierra.

Sus, al final de los tiempos, se abrirán los cielos y Aquel llamado Palabra de Dios, Fiel y Verdadero, encabezará las huestes y ejércitos celestiales. Vendrán y marcharán en corceles blancos para gobernar Mi tierra. Luego, empezando por los que fueron voluntarios, cada uno de ustedes será redimido. La creación entera gemirá Su venida.

Tzon, muy pronto el hijo de Adán edificará un altar ofreciéndote a Mí. Entonces te aceptaré. Rebaños de tu misma clase acompañarán a Mi Ungido hacia una zarza ardiente. Allí me verás y escucharás nuevamente mi voz.

Keves, tu simiente será el sacrificio de Pascua ingerido con prontitud y apuro a fin de proteger al primogénito de cada familia cuando Yo libere y saque Mi pueblo de Cus. Mi Hijo será llamado Cordero de Dios, y fue escogido desde la fundación del mundo para borrar el pecado de toda la humanidad. Keves, tú serás el primer sacrificio, la ofrenda de pecado que cubrirá la desnudez de Adán. Tú eres santísimo.”

". . . Abba . . . Avinu . . ."
Entonces Adán tomó al joven cordero y lo acercó a Adonai Elohím. El hombre colocando sus manos en la cabeza de la preciosa criatura, empezó a confesar su pecado. Rápidamente la sangre del animal se precipitó rebosando la tierra, la cobertura de Adán se había hecho, el fuego consumió el inmolado cordero en la peña de Moriáh.