En vista de los recientes asesinatos de judíos, cristianos y árabes cometidos en manos de musulmanes, es tiempo de que el mundo revalúe su postura con respecto a la "religión de paz" del Islam, religión que conduce y exige a sus partidarios cometer los más viles actos de violencia y depravación.
El Islam no tiene respeto por la vida. En realidad el Islam exalta la muerte a un nivel superior, los asesinatos destacan no solamente por la caída de víctimas inocentes, sino también por la cruda barbaridad con que se cometen. Hace dos años Sebastien Selam, un joven de origen judío de 23 años fue cruelmente asesinado por un vecino musulmán. El asesinato fue particularmente horrendo, la cara de la victima fue rasgada y sus ojos extraídos con un tenedor. El homicida cortó dos veces el cuello del joven hasta el punto de degollarlo y desangrarlo por completo. El asesino además, abandonó la escena del crimen chorreando sangre y oyéndosele decir a viva voz que había logrado matar a un judío y que por hacerlo iba al cielo.
Este mes otro joven judío que respondía al nombre de Ilan Halimi de 23 años también, fue acosado y asesinado por una cuadrilla de jóvenes señalados como musulmanes. Tanto el joven como su familia sufrieron brutalmente por casi tres semanas. Además de un email exigiendo el pago del rescate, los padres de Halimi recibieron constantes llamadas telefónicas donde podían oír los gritos de desesperación de su hijo al ser torturado y al fondo los "sagrados" versos del Corán declamados por los mismos secuestradores. El cadáver mutilado de Ilan fue hallado en una vía de tren de las afueras de París mostrando numerosas quemaduras y cuchilladas en el cuerpo.
De más está decir que la barbaridad de estos actos nos produce completa repulsión. Son acciones insensibles realizadas de la forma más atroz y se fundamentan exclusivamente en el incesante odio y un deseo consumidor de poder. Hay quienes piensan que estos asesinatos son el producto de rencillas y rencores históricos nada nuevos. Esto podría ser verdad excepto que las evidencias demuestran todo lo contrario. Esta semana mercenarios musulmanes chiítas dispararon y mataron a una periodista árabe junto a su equipo. Otra vez, se pensaría que lo anterior no es sino solo una disputa étnica. Sin embargo, Atwar Bahjat la mujer asesinada, era hija de una unión matrimonial Sunita-Chiíta, y aunque la reportera fue descrita por su jefe como una Sunita, Bahjat había objetivamente apoyado con su trabajo ambos bandos.
En Nigeria facciones musulmanas utilizaron caricaturas "ofensivas" (cartoons) de Mahoma como justificación para matar docenas de cristianos. Estas mismas caricaturas fueron publicadas en octubre de 2005 por el diario Cairo Times sin producir ninguna reacción. Cuatro meses más tarde las mismas historietas se imprimen en un periódico no-musulmán de Dinamarca y generan una violencia tan generalizada que hoy son cuestión de vida y muerte. Es obvio que las caricaturas fueron solo una excusa para cometer asesinatos, producir intimidación y generar el caos.
Si Occidente prestara mayor atención a la propaganda de los sermones de las mezquitas en todo el mundo, se daría por fin cuenta que el asunto es una cuestión de sometimiento y odio. Un ejemplo es el sermón del jeque Ibrahim Mudeiris de fecha 13 de mayo de 2005 dirigido a los "palestinos". He aquí un extracto del mensaje:
"Nosotros hemos gobernado al mundo antes, y por Alá, el día vendrá cuando gobernaremos al mundo entero de nuevo. El día vendrá cuando gobernaremos a América. El día vendrá cuando gobernaremos a G. Bretaña y al mundo entero - excepto por los judíos. Los judíos no disfrutarán una vida de tranquilidad bajo nuestro mandato, porque son traicioneros por naturaleza, tal como han sido a lo largo de la historia. El día vendrá cuando todo será aliviado de judíos - inclusive las piedras y árboles que fueron dañados por ellos. Escuchen al Profeta Muhammad, que les dice sobre el malvado fin que le espera a los judíos. Las piedras y los árboles querrán que los musulmanes acaben con cada judío".
Obviamente, quien piense que esta lucha es exclusivamente religiosa, se equivoca. La lucha es sobre dominación y choque entre civilizaciones.1 Esta gente del Islam aún se encuentra inmersa en la edad media y las tácticas que emplean así lo demuestran, sus armas siguen siendo la tortura, la mutilación y el asesinato de inocentes.
Como sociedad somos rápidos en juzgar los soldados norteamericanos que humillaron los musulmanes detenidos en las cárceles de Abu Grab. Pero cuando se trata del brutal asesinato de civiles en manos de bárbaros, más cercanos a animales que a seres humanos, no pronunciamos palabra. Está claro que estos individuos no tienen ningún respeto por la vida y que aunque su blanco primario son los judíos; su odio ha comenzado a desparramarse entre sus propios hermanos musulmanes.
Ha llegado el momento de poner de lado la tolerancia y los aspectos multiculturales para denunciar que la situación actual de la humanidad es una lucha por nuestra propia supervivencia. Debemos hacer frente a la realidad y batallar el dragón monstruoso que se nos ha presentado. No seamos el Neville Chamberlain de otras épocas ocultándonos detrás de nuestras esperanzas. El Islamismo demuestra continuamente que la vida, sea la de sus partidarios o la de sus víctimas, no significa nada. Pero no es precisamente su barbarie la que debemos temer, sino más bien nuestra autocomplacencia. Como avestruces, queremos ocultar nuestras cabezas en la arena en la esperanza de si somos amorosos y perdonamos suficientemente, el problema se desvanecerá. Es por esto que nuestro gobierno continúa enviando dinero a Hamas y otras organizaciones terroristas en un intento por legalizarlas. Colmo de los absurdos. No nos damos cuenta que la llamada "religión de paz" es en realidad el Caballo de Troya de la "religión del odio".
El Islam en todo el mundo continúa exigiendo nuestra destrucción mientras nosotros en casa endulzamos el café saboreando la fatua plática mental de que hay musulmanes moderados y tolerantes. Probablemente, seremos los autores y protagonistas de nuestra propia destrucción.
1 La Agenda del Islam – Guerra entre Civilizaciones