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El Misterio del Mesías

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El Misterio del Mesías

Pablo siempre hizo referencia a los misterios que le habían sido revelados. Uno de esos misterios es el "Misterio del Mesías" y en su carta a los Efesios, Pablo discute el tema. La tesis continúa siendo un misterio en la mente de muchos creyentes de hoy. Por ello, estudiaremos y desarrollamos el tópico.

Misterios de la Iglesia del Primer Siglo


Los discípulos y cualquiera que estuviera entre ellos, ansiaban y buscaban la venida del rey-guerrero semejante a David que los libraría de la opresión y sometimiento del Imperio Romano. Este rey elevaría la nación de Israel a la posición exaltada prometida por Moisés y el resto de los profetas.

Del estudio de los Evangelios se desprende que los discípulos de Jesús mantenían puntos de vista muy tradicionales sobre el Mesías y sobre las implicaciones de Su ministerio. Los discípulos y cualquiera que estuviera entre ellos, ansiaban y buscaban la venida del rey-guerrero semejante a David que los libraría de la opresión y sometimiento del Imperio Romano. Este rey elevaría la nación de Israel a la posición exaltada prometida por Moisés y el resto de los profetas. Fue en Yom Hashavuot (Pentecostés), después de la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos, que éstos reconocen la unción recibida y empiezan a operar como el Mesías Jesús lo hizo también en la tierra. Los discípulos comprendieron que habían sido elegidos por Dios para conformar una nación mesiánica recipiente de esta unción en medio de Israel (ver 1 Pedro 2:9-10) y en el mundo.

Posteriormente, el Señor llevaría a Pedro a visitar la casa de un gentil, un centurión romano de nombre Cornelio, tal como se relata en el libro de los Hechos capítulo 10. El objetivo de Dios era presentar el evangelio a todos los gentiles. Este evento resultó extremadamente polémico y a su regreso a Jerusalén, Pedro fue desafiado inmediatamente por sus acciones. Poco después, en la ciudad de Jerusalén, se llevaría a cabo una conferencia o concilio general de la iglesia con el único propósito de discutir el asunto de los creyentes gentiles y cómo debían éstos ser introducidos y recibidos dentro de la nueva nación mesiánica. Aunque esta conferencia de líderes, emitió sus consideraciones para la primera iglesia, el tema en realidad no fue resuelto en su totalidad. Fue el apóstol Pablo quien tuvo que tratar los aspectos y detalles asociados a los gentiles los cuales calificó como misterio. Quizás esta sea la contribución más importante del apóstol a la primera iglesia. Podemos leer las exhortaciones hechas por Pablo en muchas de sus epístolas a la iglesia inicial, pero el tema en especifico, es tratado directamente en la carta escrita a los creyentes de Efeso.

Pablo empieza diciendo que estos creyentes (concretamente los de origen gentil) al unirse al Mesías Jesús forman parte e integran la nación de Israel.


"Recordad, pues, que en otro tiempo vosotros los gentiles en la carne, llamados 'Incircuncisión' por la tal llamada 'Circuncisión', hecha por manos en la carne, recordad que en ese tiempo estabais separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel, extraños a los pactos de la promesa, sin tener esperanza, y sin Dios en el mundo"

    "Recordad, pues, que en otro tiempo vosotros los gentiles en la carne, llamados 'Incircuncisión' por la tal llamada ‘Circuncisión’, hecha por manos en la carne, recordad que en ese tiempo estabais separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel, extraños a los pactos de la promesa, sin tener esperanza, y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros, que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido acercados por la sangre de Cristo". (Efesios 2:11-13, énfasis añadido).

También Pablo dice que "la pared intermedia de separación" ha sido derribada y que los dos grupos formados por los creyentes judíos y los creyentes gentiles son ahora "un nuevo hombre" en Mesías Jesús. Algunos tienden a usar este pasaje de la Escritura para esgrimir que no hay distinción entre las naciones e Israel debido a que la mencionada barrera ha sido removida. La apreciación es completamente errónea. Pablo claramente nos indica dos entidades o grupos reconciliándose en el cuerpo del Mesías. Pablo no habla de la nación de Israel integrando el mundo o el resto de las naciones. Por último, el apóstol nos detalla lo que él califica como el Misterio del Mesías:

    "En vista de lo cual, leyendo, podréis comprender mi discernimiento del misterio de Cristo, que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora ha sido revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu; a saber, que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, participando igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio". (Efesios 3:4-6).

Pablo reconoce que la función más fundamental del cuerpo del Mesías es ser vaso o instrumento de la manifestación de Aquel que lo encabeza o lidera, es decir, el Mesías Jesús. Por ende, para poder desempeñarse en este fundamental rol, la unidad de todo el cuerpo es estrictamente indispensable. No puede contarse con dos entidades o grupos distintos o separados conformando el cuerpo del Mesías. De allí la incansable lucha del apóstol Pablo por establecer la dimensión de unidad inequívoca en la totalidad de las iglesias donde ministró. Ciertamente, hemos sido bendecidos por el ministerio y enseñanzas de Pablo.

Misterios del Cristianismo del Siglo Veintiuno


"En contraste con la iglesia del primer siglo, vemos hoy como el cristianismo ha perdido sus bases reales y función.

En contraste con la iglesia del primer siglo, vemos hoy como el cristianismo ha perdido sus bases reales y función.

En contraposición a abrazar la visión otorgada de ser vaso de la manifestación de la cabeza que es Jesús, los cristianos se consideran una especie de equipo publicitario y relaciones publicas de Jesús hablándole a todos sobre Jesús, pero en verdad sin atreverse a creer que el ministerio de Jesús tiene la capacidad y el deber de hacerse manifiesto por medio de Su cuerpo que somos los creyentes. La religión cristiana olvida lo que Jesús mismo enseñó: "En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre". (Juan 14:12) La diferencia radica, obviamente, en que resulta mucho más fácil a los cristianos publicitar la obra del Señor Jesús que tener y llevar una vida en disciplina, andando en unidad con el resto de los hermanos y compartiendo la fe común de ser cuerpo del Mesías en la tierra.

De igual manera, el cristianismo ha querido olvidar su posición de injertado en Israel e ignora que forma parte íntegra de la nación escogida. La doctrina universal o católica (católico significa universal, es decir que comprende y es común a todos) es abrazada y adoptada virtualmente por cualquier segmento de la cristiandad. Al adherirse a esta mencionada doctrina universal o católica, los creyentes cristianos sin importar la denominación a la que pertenezcan, niegan efectivamente su vinculación con el Dios de la Creación e inconcientemente colocan una división o separación entre el Mesías Jesús y el Eterno Santo de Israel.

Es innegable que la iglesia debe arrepentirse de sus acciones pasadas para lograr ser eficaz en los tiempos tan cruciales del presente. Cada día que vivimos se nos muestra la cercanía del conflicto de los conflictos, el conflicto final entre el Santo de Israel y el mal en este mundo. Uno de mis libros, “Raíces Hebreas” intenta mostrar el camino de arrepentimiento que debe seguir la iglesia local para recuperar y retomar la posición de la unción Divina que le corresponde. No hay otra manera de poder encajar y actuar dentro del proceso de redención de los últimos tiempos. Estamos a su disposición. Comuníquese con nosotros o visite directamente nuestra página de Internet: http://www.tzemach.org/book.htm donde obtendrá una copia gratuita (*) del libro. Sabemos que leerlo será de gran bendición para usted.

(*) Disponible sólo en idioma inglés.