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La Adoración Mesiánica
 
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Cada quien cree entender el significado de adorar y cómo debe realizarse. En el presente trabajo estudiaremos la adoración mesiánica en contraposición a otras formas de ofrecimiento de culto.

Objeto de Adoración

En Apocalipsis 5:13, Juan describe a la creación toda en adoración en un tiempo futuro. La adoración se dirige "Al que está sentado en el trono, y al Cordero". La verdadera adoración mesiánica entonces se canaliza hacia dos seres claramente representados, uno es el Cordero también descrito como el León, descendiente de la tribu de Judá y Raíz de David, al que entendemos ser el Mesías. Aunque posee características humanas específicas, este es obviamente glorificado. El segundo objeto de adoración es el Mismísimo Di-s Santo. Juan no se esfuerza en describirlo, refiriéndose a El solamente como "Uno sentado en el Trono" (Apocalipsis 4:2).

Paralelamente, Pedro nos habla de la adoración mesiánica declarando que como creyentes "también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo" (1 Pedro 2:5). En el Mesías somos acreedores por el Espíritu Santo de ofrecer sacrificios espirituales especiales exclusivamente aceptables ante Dios. Nadie más tiene la capacidad de presentar tal ofrenda de adoración y alabanza.

Hashem (El Nombre)

En el Monte Sinaí se revela a Moisés la declaración más profunda sobre el Nombre de Dios (Exodo 3:14). Dios da a conocer Su Nombre: "Hayah Ashar Hayah". La frase se basa en el tiempo futuro del verbo ser y estar "Hayah", y correctamente se traduce "Yo Seré El Que Seré". Lamentablemente, la mayoría de los textos bíblicos señalan la frase como "Yo Soy El Que Soy" expresión que muestra adecuadamente la soberanía de Dios, pero que no muestra algo de mayor importancia para nosotros. Más allá de la soberanía absoluta de Dios, ese Nombre declara la imposibilidad de definir quién es Dios. A pesar del insaciable deseo del hombre por definir a Dios, Su nombre declara sólida y firmemente estar más allá de toda comprensión y definición humana.

En las Escrituras tenemos igualmente muchos nombres que nos ayudan a comprender la naturaleza y propósito de Dios. Algunos son el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, El Shaddai y, por supuesto, el Padre del Mesías Jesús.

El Nombre del Mesías

Específicamente, la Biblia nos enseña el nombre del Mesías. El ángel Gabriel declaró que Su nombre sería Yehoshúa [o Yeshúa] (Lucas 1:31). Al traducir este nombre de su original en hebreo al idioma griego, para después llevarlo al inglés se obtiene el bien conocido nombre de Jesús. La palabra Yeshúa significa literalmente: "El Dios de Israel es mi Sanación" o más simplemente "Salvación". Otros nombres del Mesías son Señor, Cordero de Dios, Palabra de Dios y Cabeza de la Iglesia..

Desarrollo de la Adoración Mesiánica

La adoración mesiánica sólo se logra con la manifestación del Mesías en Su cuerpo (que es la congregación o iglesia local) por medio del Espíritu Santo. La adoración mesiánica no la puede alcanzar separadamente un individuo o agrupación general de seres humanos. El primer paso requerido en la adoración mesiánica es la convocatoria de verdaderos creyentes llenos del Espíritu invitados a formar parte de un cuerpo local sometido en autoridad. El segundo paso es la humillación de estos creyentes integrantes del cuerpo reconociendo que como simple seres humanos no son dignos y no poseen capacidad para adorar. Al alabar al Mesías el cuerpo de creyentes es llenado de El, de la presencia del Mesías, haciéndose manifiesto a través de los diversos dones del Espíritu Santo. Finalmente, al manifestarse el Mesías por el Espíritu, la alabanza y la adoración comienza a manifestarse al Santo Dios. En realidad, es el Mesías habitando en nosotros quien adora a Dios. Solo el Mesías es digno.

En la adoración mesiánica los nombres del Santo de Israel y del Cordero son claramente glorificados. Si un israelí, hijo de Israel, entrase de hecho a un servicio de adoración, discerniría fácil y transparentemente que es el Santo de Israel a quien se está adorando. En efecto, la única diferencia que existe entre la adoración del pueblo de Israel y la adoración del Mesías o adoración mesiánica es por una parte, que la nación elegida por Dios (Israel) adora y alaba al Dios Santo de Israel, y por la otra, que la adoración mesiánica supone al mismo Mesías, adorando al Santo de Israel. En otras palabras, el objeto final de adoración es el mismo.

Resúmen

Hoy observamos un sin número de maneras o métodos de adoración. Algunos repiten liturgias majestuosas y muertas. Otros recurren a la repetición de credos y muchos rezos. Algunos introducen bulliciosas y guerreras canciones. Hay quienes incluyen en su propia liturgia símbolos y elementos judíos (Talit y Kippa). Sin embargo, la verdadera adoración mesiánica conlleva la unión mística del Mesías Jesús con Su cuerpo de creyentes. Más que una simple unión, es la manifestación activa y plena del Mesías adorando libre y abiertamente al Santo de Israel por medio del cuerpo. Toda congregación local de creyentes verdaderos del Mesías posee este increíble potencial y capacidad, pero por desgracia muy pocos se dan cuenta de ello. ¿Muestra señales de necesitar un avivamiento en la adoración que hace su iglesia o congregación local? No pierda la oportunidad de experimentar el máximo honor que posee todo ser humano — ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio del Mesías Jesús.