En el evangelio de Mateo capitulo 16 verso 18, Jesús habla de edificar Su Iglesia. La palabra griega aquí utilizada es "ekklesia" que significa, "asamblea llamada para un propósito". Esta palabra es equivalente a otra en idioma hebreo: "Knesset". En el día de hoy, la asamblea de representantes elegidos por los ciudadanos del Estado de Israel son llamados a integrar el Knesset. A la sinagoga también se le denomina Beit Knesset o casa de reunión o de asamblea. Este es el significado bíblico de la palabra iglesia. Así pues, diremos que la iglesia o congregación local es una comunidad o asamblea integrada por un grupo de personas llamadas todas por Jesús para Su único y especial propósito.
El apóstol Pablo, en sus escritos, nos ayuda a visualizar un mejor detalle de la iglesia local. Pablo describe a la Iglesia en términos del "Cuerpo" del Mesías (Colosenses 1:18). Para comprender lo que el apóstol quiere decir, debemos considerar primero nuestros propios cuerpos materiales los cuales nos sirven como vasos de manifestación personal en el mundo. Entendemos y creemos ciertamente que somos mucho más que un cuerpo físico. En efecto, al experimentar la muerte física nuestros cuerpos son enterrados y por las Escrituras creemos, que la verdadera sustancia de nuestro ser queda en el reino espiritual en la presencia del Señor. Es decir, se nos ha prometido un nuevo "cuerpo espiritual". Pablo compara el cuerpo físico con la iglesia local. Podemos decir entonces que, tal como nuestro cuerpo físico nos sirve de vaso individual para manifestarnos en la tierra, la función más elemental de la iglesia local es constituirse en vaso o instrumento de la manifestación del Mesías Jesús en el mundo.
En consecuencia, cada cuerpo local de creyentes posee la capacidad plena de mostrar una evidente y clara manifestación del Señor Jesús dentro de la iglesia o comunidad local. Recordemos lo que Pablo nos dice, "Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria." (Colosenses 1:27b). El pronombre "vosotros", al igual que en muchos otros sitios del Nuevo Testamento, implica pluralidad. Hoy, la gran mayoría de las iglesias enseñan que Jesús vive en cada uno de nosotros de manera individual. Sabemos que si caminamos en el Espíritu y nos mantenemos llenos de El, este concepto en cierta medida resulta verídico, sin embargo la totalidad de la esencia del Mesías Jesús únicamente se manifiesta mediante el cuerpo local de creyentes. En Mateo 18:20, Jesús dijo: "Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos." Observemos como la promesa es dada al grupo, los dos o tres reunidos y no únicamente a uno de ellos. Los que no han sido conformados ni reunidos por voluntad propia, sino por la voluntad de Jesús mismo. El tiempo del verbo ("reunido") de este pasaje de la Biblia, está conjugado en voz pasiva, queriendo decir que los reunidos responden o se hallan en función a otro. El hecho de que el Señor Jesús haga resaltar la frase "reunidos en Mi nombre" nos aclara que fue El, Jesús, quien ha llamado a integrar toda la asamblea y a la vez nos revela la única manera legítima de conformar o edificar una nueva congregación.
Así mismo, Pablo escribe también sobre estos "siervos llamados" a la Iglesia (Efesios 4:11-12). Los siervos se clasifican en apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Estos obreros del Señor sirven al cuerpo local de creyentes asistiéndoles en su proceso de maduración y crecimiento hasta que pueda adquirirse la máxima capacidad como iglesia local. En otras palabras, los "siervos llamados" son responsables de atender a todo el cuerpo local de creyentes, a objeto de que éste alcance el potencial pleno en espíritu, poder y verdad de la manifestación del Mesías.
Inicialmente, el siervo opera como un centro o punto focal de fe donde confluyen el resto de los creyentes, nutriéndolos y consolidándolos en madurez, así como ayudando en su crecimiento. Los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros son los vasos de autoridad directa de Jesús de la iglesia local. Por tener semejante grado de autoridad, el siervo llamado debe resistir a convertirse en amo o señor de la congregación y debe asegurarse además que ninguna persona usurpe la posición que solo le corresponde al Mesías Jesús.
Todos los miembros de la iglesia local deben ser llenos del Espíritu Santo. Este es el mecanismo idóneo para que la Iglesia del Señor funcione. No somos llamados a integrar el cuerpo del Mesías afianzados por nuestros meritos o dones naturales. Pablo describió la función de los miembros del cuerpo local en 1 de Corintios 12. Cada miembro posee un papel distinto en el funcionamiento y operación del cuerpo. Todo miembro es necesario. Cada uno posee un don o manifestación diferente del Espíritu Santo, siendo las manifestaciones del Espíritu Santo en el cuerpo de creyentes las mismas observadas en el ministerio de Jesús registradas por los evangelios. El único don del Espíritu Santo no visto en la persona de Jesús es el don de lenguas. Pero este don es necesario en la iglesia debido a las limitaciones individuales que poseemos como vasos humanos del Mesías. Evidentemente, este no fue el caso de Jesús porque El no estuvo limitado. Por lo tanto, en el cuerpo de creyentes los dones del Espíritu Santo son la expresión misma de Jesús.
Por ultimo, el Mesías Jesús es cabeza y autoridad única del cuerpo local de creyentes. Pablo reiteró que existen muchos ministerios, pero un solo Señor (1 Corintios 12:5). Por ende, cada iglesia local es responsable directamente de responderle a Jesús. El Señor puede establecer diferentes agrupaciones o asambleas locales de creyentes en un lugar especifico inclusive teniendo algunos diferentes ministerios, sin que los ministerios coincidan o se asemejen uno a otro. Sin embargo, cada asamblea debe manifestar un específico aspecto del ministerio del Mesías. Desde Pentecostés, en el mundo entero todos estos ministerios constituyen la manifestación global de la Palabra de Dios.
El Clero - Laicado
Para el segundo siglo, la Iglesia ya había perdido mucha de su vitalidad original en el Espíritu. La Iglesia sufrió la división de clero y laicado, queriéndose desarrollar y manifestar los "dones" del Espíritu Santo exclusivamente a través del clero para convertir al laicado en mero espectador. Esta oscura etapa de la iglesia permitió a los clérigos y en especial al pastor convertirse en el "hombre-jefe" de la iglesia, levantándose efectivamente en sustitución de Jesús. Al ocurrir esto, los clérigos se convirtieron en ídolos de la iglesia cegando y deteniendo el mover del Espíritu de Dios y minando la función idónea de la iglesia local.
Las Denominaciones
Otra falacia en la que ha caído la iglesia es su tendencia a conformar denominaciones. Estas son intentos de crear redes de iglesias locales las cuales actúan en unidad con referencia a ciertos objetivos que le son comunes. Invariablemente, una denominación tratará siempre de centralizar metas, técnicas y propósitos específicos que una iglesia local debe seguir. Es así como la denominación toma la posición de Jesús, convirtiéndose en un ídolo eclesial usurpador del sitio que le corresponde solo al Señor, otra vez desarticulando la más básica operatividad de la Iglesia.
¿Es usted parte de una iglesia local? Si usted es un creyente lleno del Espíritu Santo, debe indiscutiblemente ser parte de una de ellas. Esta es la razón por la cual la Biblia nos advierte cuando dice, "no dejando de congregarnos..." (Hebreos 10:25 [LBLA]). Es imposible, en el sentido más amplio, servir al Señor sin formar parte de la iglesia local.
¿Funciona su iglesia verdaderamente como cuerpo activo del Mesías Jesús? Cuándo usted se congrega para adorar, ¿los miembros de su Iglesia son llenos del Espíritu Santo mostrando cada uno de ellos manifestaciones espontáneas del Espíritu operando indistintamente? ¿Acaso su congregación permite que la expresión primaria del Espíritu Santo debe ser exclusiva del "clero" (pastores o líderes) dejando como simples espectadores o recipientes al resto de la congregación? De ser así, usted se está quedando fuera del plan y propósito de Dios destinado a la iglesia local.
Una última pregunta. ¿Forma parte su iglesia local de una denominación? ¿Existe por encima de su iglesia local alguna otra entidad superior ejercitando autoridad y jefatura en la definición de metas y compromisos de su cuerpo local? Si responde de manera positiva, usted se encuentra bajo control y potestad de un ídolo, porque cualquier cosa que reemplace o sustituya al Señor Jesús es por definición, un principado demoníaco.
Ore para que el Señor le dé discernimiento sobre los aspectos aquí discutidos. La iglesia local fue concebida en el corazón de Dios para convertirse en vaso especial, instrumento de honra llamado por medio del cual Dios glorificará a Su Hijo Jesús. Toda congregación que rechace esta básica función estará destinada a formar parte de la bestia religiosa descrita en Apocalipsis 13, la cual si recordamos se asemeja a un cordero, pero habla con voz de dragón.