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El Plan de Redención de Dios
 
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Dios instituyó un grupo de fiestas anuales (Levítico 23) para aquellos que le siguen y obedecen, ¿se ha preguntado por qué? En otras palabras, ¿cuál es el propósito que Dios tiene para que celebremos cada año estas fiestas? Encontramos varias razones. Una es la de celebrar y honrar sus maravillas, estar conscientes siempre de que El es Dios y que todo permanece bajo Su control. Otra razón es que Dios conoce la necesidad que tenemos de recordar continuamente lo que Dios hace y ha hecho en nuestras vidas. Ser dejados por nuestra cuenta facilita en nosotros la adopción de prácticas y costumbres paganas (como es la celebración de Easter en honor a la deidad babilónica Ishtar) y favorece la creación de elementos desasociados por completo a Dios (un ejemplo es el invento del Conejo de Pascua y la figura de Papá Noel o Santa Claus). Sin embargo, creo que existe otra razón más importante. Por medio de las fiestas, Dios nos revela Su plan redentivo de principio a fin, plan concebido desde antes de la caída de Adán hasta el día de la creación del cielo nuevo y la tierra nueva. Ciertamente, a Dios le plació mostrar Su plan a Su pueblo utilizando un muy claro patrón, a fin de prepararnos para la venida de ese día (Mateo 24:25). Así mismo, Dios nos da a conocer Su propósito divino con el objetivo de hacer obvia la autoría propia de Su accionar, y no permitir que se atribuya a un ídolo pagano o divinidad falsa (Isaías 48:5).

Las Fiestas del Señor

En el libro de Levítico capítulo 23 verso 2, el Señor declara que Sus fiestas o festividades señaladas son santas convocaciones repitiéndolo inobjetablemente en los versos 4 y 37 subsiguientes. La Iglesia Constantina (así como el mundo entero) por alguna causa ha querido asociar y calificar las fiestas de Dios como fiestas "judías". No es cierto que sean "judías" y la misma Escritura se ha encargado de desmentirlo. La pregunta, entonces, sería: si las fiestas son solemnidades expresamente ordenadas por el Señor a los suyos, ¿porqué la Iglesia no las celebra? ¿A quién se hace Señor entonces? En realidad, solo cabe una respuesta; debemos cumplir y celebrar las fiestas de Dios si hemos hecho Señor a Jesús.

El Shabat (Levítico 23:3)

Dios santificó y descansó de toda actividad el séptimo día (Génesis 2:2-3). Creo que Dios planificó compartir un eterno Shabat con el ser humano. No existiendo maldición; Dios disfrutaría junto el hombre y la creación en el jardín eternamente. Pero el hombre sufrió la caída y en consecuencia, una maldición sobrevino sobre la tierra quedando el hombre espiritualmente apartado de Dios. Dios puso entonces en ejecución un plan para redimir toda Su creación y traerla de vuelta a El de manera que, nuevamente, Dios pudiera morar en medio de ella. El patrón de desarrollo de este plan redentivo se observa claramente delineado en "las santas convocaciones del Señor". Son estas fiestas o convocaciones las que Dios soberanamente escogió para llevar paso a paso Su plan redentivo. Veámoslas en detalle.

Pesaj o Pascua (Levítico 23:5)

En Pesaj (La Pascua) se nos revela la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. La sangre es la moneda o medio de adquisición del reino espiritual (Levítico 17:11). Dios utiliza la sangre de cada primogénito recién nacido de las casas de Egipto para redimir a Su pueblo Israel. Esto es sombra de lo que haría por la humanidad el Hijo de Dios mil cuatrocientos años después en una cruz situada en las afueras de Jerusalén. La festividad de Pesaj nos revela la liberación de Dios en el mundo.

Fiesta de los Panes Sin Levadura (Levítico 23:6-8)

Dios da instrucciones de no ingerir pan leudado por siete días después de la Pascua. Esto nos recuerda el corto tiempo que Israel tuvo para abandonar Egipto, tiempo que no permitió leudase la masa que debían comer. La levadura en la Escritura representa o es tipo del pecado. Al ser llamados a participar con el Mesías, el pecado es de inmediato removido de nuestra vida. Dios dijo a Israel "porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, esa persona será cortada de Israel." (Éxodo 12:15b). Igual sucede con el cuerpo del Mesías: "Porque la paga del pecado es muerte, ..." (Romanos 6:23).

Primeros Frutos (Levítico 23:10-14)

La fiesta de los Primeros Frutos refiere la primera porción de la cosecha. La porción debe ser mecida ante el Señor como una ofrenda de anticipación a la cosecha próxima y se hace con el propósito de dar la gloria a Dios por ser nuestro Proveedor. Jesús es el primer fruto del Padre (1 Corintios 15:20). Dios levantó a Jesús de los muertos exhibiéndole como ofrenda mecida delante de principados y potestades, para mostrar Su redención a toda criatura perteneciente al dominio espiritual y físico (Romanos 3:25).

Shavout o Fiesta de Las Semanas (Levítico 23:15-21)

En la siguiente fiesta o solemnidad encontramos Shavout (Pentecostés). En ella son mecidos dos panes delante del Señor. Son las primicias o primeros frutos del Señor:"... la primera muestra de tu reciente cosecha" (Levítico 23:17 [LB]). Esto nos habla de la abundante cosecha por venir. Los dos panes representan uno a Israel y el otro al cuerpo del Mesías y ambos son los primeros frutos de la cosecha que vendrán. Es en esta festividad de Shavout que Dios sella los pactos con Sus dos vasos elegidos: Israel (Éxodo 19:1-3) y la Iglesia (Hechos 2:1-4).

Trompetas (Levítico 23:24)

El comienzo del séptimo mes se inicia con el sonido del shofar (trompeta). El número siete es indicativo de culminación o terminación perfecta de Dios, así las fiestas del séptimo mes indican el cumplimiento del propósito divino. "... El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo; y El reinará por los siglos de los siglos." (Apocalipsis 11:15). Esta es la reunión del cuerpo del Mesías, el rapto verdadero (Mateo 24:13-14,31; 1 Corintios 15:51-52; Apocalipsis 11:15-19, 3:10-12, 10:7).

Iom Kipur (Levítico 23:27-32)

En Yom Kipur (Día de Expiación) el sacerdote hace expiación por El mismo y por toda la casa de Israel. Jesús fue el Cordero de Dios y El hizo expiación por nosotros: "porque en este día se hará expiación por vosotros para que seáis limpios; seréis limpios de todos vuestros pecados delante del SEÑOR." (Levítico 16:30). Dios habló claramente de la posición de Jesús; "Así el sacerdote que es ungido y ordenado para ministrar como sacerdote en el lugar de su Padre hará expiación:" (Levítico 16:32a).

Fiesta de los Tabernáculos (Levítico 23:34-36)

En Sucot o Fiesta de los Tabernáculos recordamos las provisiones hechas por Dios en el desierto, cómo nos guardó y cómo nos suplió Dios. Es interesante notar que la festividad también es llamada Fiesta de la Recolección o Cosecha (Éxodo 23:16). En Zacarías, podemos detallar a las naciones reuniéndose para ir contra Jerusalén (14:2), lo cual estimula el retorno del Señor para luchar por la ciudad de Jerusalén (14:3-5). Vemos después el establecimiento del reinado milenial del Mesías (14:8-11). En Zacarías 14:16 se observa la celebración de la Fiesta de los Tabernáculos. Éxodo 23:16 dice: "...y la fiesta de la cosecha al fin del año cuando recojas del campo el fruto de tu trabajo."

El Octavo Día (Levítico 23:36,39)

Al concluir la Fiesta de los Tabernáculos, al octavo día, hay un shabat (convocación santa) que ilustra hermosamente el shabat final, el eterno shabat que el Señor siempre había planeado.

Resúmen

Así pues, al separarse de Israel y la Torah, la Iglesia Constantina perdió una tremenda bendición del Señor. La celebración de las festividades bíblicas no constituye esclavitud porque Dios no nos lleva a ser esclavos. Por el contrario, lo que Dios quiere es que le busquemos (Mateo 7:7, Jeremías 29:13). Al buscarle, Dios nos revela y hace conocer Sus caminos (Lucas 11:10). Resulta interesante como las festividades de Dios poco se conocen. Las fiestas de Dios no han tenido un gran éxito comercial ni tampoco han logrado difundirse o expandirse; en contraste, vemos que todas las celebraciones concebidas y practicadas por la iglesia han degenerado en las costumbres y hábitos propios del mundo.