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Tierra del Pacto
 
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La tierra de Israel fue dada para siempre a Israel y a sus descendientes como parte del pacto hecho por Dios con ese pueblo. En el pasado esta parte del pacto la consideré como un tipo de recompensa a Abraham por su participación en el convenio. En otras palabras, como un pedazo de propiedad concedido a un hijo o hija en herencia. Un análisis más profundo del tema de la tierra nos conduce a pensar que hay algo más allá que una simple recompensa. Particularmente la tierra de Israel es importante por derecho propio. En efecto, es una tierra muy especial específicamente otorgada al pueblo del pacto como aspecto de extrema importancia dentro del convenio mismo, teniendo un preponderante papel dentro del proceso de redención de Dios.

Importancia de la Tierra de Israel

Crossover Map Para establecer la significación que tiene la tierra de Israel, repasemos algunos acontecimientos específicamente relacionados con esta tierra. Es en esta tierra- y en especial en una porción única de ella- que los patriarcas conocieron a Dios. Este fenómeno comienza con Abraham y continúa con Isaac y Jacob. Lo primero que hace Abraham al entrar a la tierra es construir altares para adorar. Abraham invoca al Señor y Dios se revela allí mismo delante de Abraham. Esto ocurre en Siquem (Génesis 12:6-7), entre Betel y Hai (Génesis 12:8) y en Hebrón (Génesis 13:18, 15:18, 17:1-21). Más adelante, Abraham edificará un nuevo altar esta vez en el Monte Moriah en Jerusalén (Génesis 22:9-18). Isaac hijo de Abraham, por su parte, experimenta la misma experiencia en Beerseba (Génesis 26:23-25). Jacob tiene un encuentro con el Señor en Betel (Génesis 28:10-19) y unge una piedra a fin de demarcar el lugar. Jacob retorna a este lugar y construye un altar (Génesis 35:1-7,13-14), haciendo lo mismo en Siquem (Génesis 33:18-20). Los lugares específicos donde los patriarcas construyeron estos altares y donde tuvieron un encuentro con Dios son mostrados en el mapa.

En dos diferentes ocasiones, nombres fueron asignados a los sitios. Estos nombres encierran una gran revelación para nosotros. Abraham llama al Monte Moriah [en Jerusalén] "El Señor verá". Las traducciones bíblicas cristianas han interpretado esto como "El Señor proveerá". Pero constituye la tercera persona en tiempo futuro del verbo . Luego, el significado más común del término hebreo es "ver", y es consistente con revelaciones posteriores referentes al Monte Moriah o Monte del Templo.

La ciudad de Betel está localizada a unas 10 millas al norte de Jerusalén. Jacob llama a este sitio "Betel" que significa "casa de Dios". Más significativo es el hecho de que Jacob denomina al lugar (La Puerta del Cielo) (Génesis 28:17). Podríamos resumir entonces los nombres asignados a esta pequeña área geográfica diciendo: (1) Puerta al cielo y (2) casa de Dios donde (3) Dios verá. Es interesante notar que gran parte de la revelación divina ocurre en o cerca de esta área geográfica especifica. Ningún otro lugar en el planeta posee la importancia de este sitio.

A parte de los nombres asociados con el área geográfica, Ezequiel, el profeta de Dios, logra describir la verdadera función que tiene el lugar. Ezequiel es llevado al exilio y en Babilonia recibe visiones de lo que acontecía en Jerusalén. Allí, el profeta narra un acontecimiento sobrenatural relacionado con la destrucción del Templo y la ciudad por parte de los babilonios en el 586 AC/AEC. Ezequiel ve la Gloria de Dios ascender por encima del arca del pacto ubicada en el lugar Santísimo del Templo para trasladarse al umbral del Templo (Ezequiel 10:4). Del umbral, la Gloria de Dios se mueve a la entrada o puerta oriental del recinto del Templo (Ezequiel 10:18-19) para finalmente, dirigirse al Monte de los Olivos ubicado al este de la ciudad (Ezequiel 11:22-23). Ezequiel no lo menciona, pero se intuye que la Gloria de Dios ascendió al cielo desde el Monte de los Olivos. Después, el profeta Ezequiel profetizaría que la Gloria de Dios finalmente retornaría para descender y entrar, en el mismo orden en que partió, al Templo reconstruido (Ezequiel capítulo 43). Sabemos por los registros bíblicos que tenemos de la primera iglesia que el Mesías Jesús ascendió al cielo desde este mismo punto, el Monte de los Olivos (Hechos 1:9-12) quedando la promesa de Su retorno, el cual también sucederá en el mismo orden.

Existe otro caso, el del profeta Elías, quien fuera llevado al cielo desde un lugar opuesto a la ciudad de Jericó al otro lado del Jordán (2 Reyes 2:1-14). Aunque no podemos precisar el sitio exacto donde ocurre el acontecimiento, si podemos afirmar que el lugar se haya aproximadamente a unas 30 millas al este de Jerusalén.

Lugar de Intersección

Resultante de las actividades asociadas de esta zona cercana a Jerusalén (la línea divisoria de Siquem, a 30 millas al norte de Jerusalén, Hebrón, a 30 millas al sur de Jerusalén y posiblemente hasta Beerseba, a otras 30 millas al sur posiblemente atravesando el río Jordán), podemos concluir que el área es el punto o sitio de "intersección" entre el cielo y la tierra. Como seres humanos, tenemos nuestra manifestación primaria en el reino o universo físico (continuidad espacio-tiempo). Pero sabemos, de acuerdo a las Escrituras que además del reino físico existe un reino espiritual llamado cielo. El Señor declaró, "El Cielo es Mi trono, y la tierra es el estrado de Mis pies" (Isaías 66:1). Por lo tanto, el cielo es un espacio multidimensional comparable a la continuidad espacio-tiempo. La zona o área geográfica alrededor de Jerusalén es el cruce o paso entre estos dos reinos. La Biblia apoya esta tesis, aunque no aporta mucha información con relación a cómo o porqué sucede esto.

Batalla Espiritual

En todo el planeta el punto de lucha espiritual de mayor importancia lo constituye precisamente el área geográfica anteriormente señalado. La cuestión real o fundamental de la "Guerra contra el Terrorismo" se basa en el control de este pedazo de tierra. En realidad, el conflicto entre las democracias occidentales o de libre mercado y el Islam se enfoca aquí. Los profetas hebreos profetizaron este conflicto. Zacarías dijo que todas las naciones se reunirían para ir contra Jerusalén (Zacarías 14:2). Las fuerzas espirituales de esta era (Pablo las llama los "poderes de este mundo de tinieblas", Efesios 6:12) se encuentran comprometidas en violenta lucha para oponerse y negar la voluntad de Dios por establecer al pueblo con el cual hizo Su pacto, Israel, y posicionarlo como guardián y controlador de la "Puerta al Cielo".

Al considerar las demandas hechas por el Islamismo (expresadas a todas voces por el llamado pueblo 'palestino') para controlar la zona, debemos hacer un esfuerzo por entender el punto central y especifico del problema. Al observar como el gobierno norteamericano persiste en la implementación del más reciente plan de paz (o 'Mapa de Ruta', obra del "Cuarteto" integrado por los mismos EE.UU., Rusia, Unión Europea y ONU) a fin de impedir que la zona continúe bajo soberanía del pueblo judío, debemos hacer un esfuerzo por entender el punto central del problema. Los "poderes de este mundo de tinieblas" (primordialmente el Islamismo y los Estados Unidos) trabajan al unísono oponiéndose quizás sin saberlo a la puesta en práctica y concreción del plan redentivo de Dios.

Es tiempo que los verdaderos creyentes, los verdaderos discípulos, comprendan de qué trata el problema y estén prestos y firmes para incorporarse a la batalla.

[ Published: 29 October 2003 ]