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¿Conspiración… o
Simple Negocio?
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Una de las cosas más
notables que podemos observar hoy es la imparcialidad de las declaraciones
gubernamentales y las noticias emitidas por las principales cadenas o medios de
información en relación con Israel. La imparcialidad aplica virtualmente a
cada fuente importante de noticias y refleja la posición de los gobiernos, sean
estos demócratas o republicanos, liderando un sin número de “teorías
conspirativas” que intentan explicar el fenómeno, especialmente a la luz del
hecho de que dentro de la población general de nuestro país existen fuertes raíces
de identidad y apoyo a la nación judía. Hemos escrito a veces sobre este mismo
tema (véase Tzemach Letter: “Teorías Conspirativas”, Enero-Febrero
de 1998; “Una Revolución Cristiana”, Septiembre-Octubre 1993). ¿Hay
realmente una conspiración o este fenómeno refleja simplemente un sentido
natural por hacer negocios? Intentaremos exponer la simple tesis de que la tal
llamada “conspiración” es solo resultado de una enorme transferencia de
fondos a los países petroleros árabes y su correspondiente re-ingreso o re-inversión
a la economía de los Estados Unidos. Así pues, en efecto, la búsqueda de
riquezas materiales por casi 30 años que se inicia en el embargo petrolero de
1974, ha dado pie a un sistema de transferencia de propiedades, posesiones y
manejo de grandes corporaciones de nuestro país. Quienquiera que acceda al
control de las acciones, títulos y valores de una importante organización o
compañía, obviamente podrá determinar y controlar la filosofía y políticas
de ese ente. Al terminar la guerra de Yom
Kippur en 1973, los ricos países petroleros musulmanes adoptaron una nueva
estrategia en su lucha contra Israel. En aquel entonces, casi finalizada la
guerra, el Presidente norteamericano Richard Nixon ordenó enviar a Israel un
grupo de suministros necesarios y importantes para la supervivencia del pueblo
judío. Recuerdo que leí un artículo en la prensa de aquella época que
mostraba una foto del rey de Arabia Saudita apuntando su rifle al oeste - hacia
los EE.UU.- y donde decía que declaraba la guerra a Occidente. La guerra no sería
convencional; sería primordialmente una guerra económica con el petróleo como
arma principal. La actitud condujo al famoso embargo petrolero del año 1974 que
causó el aumento desmesurado en los precios del preciado mineral. En aquel
entonces se discutió y elaboró mucho sobre la necesidad de convertirnos en un
país enérgico-independiente, sin embargo prevalecería el deseo desmesurado de
enriquecimiento y hoy por hoy, los Estados Unidos, más que en 1974, es una nación
tremendamente dependiente de la importación petrolera. A partir de allí,
nuestro país ha transferido enormes cantidades de dinero hacia los países árabes,
de donde mucha de la abundante riqueza obtenida ha sido re-invertida en los
EE.UU. A comienzos de los años ochenta, el
Congreso norteamericano discutió en relación al impacto que podrían
tener tales inversiones en el país. Todo esfuerzo hecho sin embargo por
continuar con las investigaciones resultó en un fracaso motivado
presumiblemente a las ramificaciones existentes con el poder ejecutivo. De
manera que persiste, año tras año, una enorme transferencia de dinero y
riqueza y consecuentemente, el potencial control en manos de los países ricos
árabes de empresas y organizaciones muy importantes de los EE.UU. Aun sigue sin
inquietar las implicaciones que esto tiene. ¿Se puede calcular la
disponibilidad de capital a fin de selectivamente invertir y crear la clase de
situación descrita anteriormente? La respuesta es sí. De acuerdo a cifras
publicadas por el gobierno, este país importó un mínimo de 1.851 millones de
barriles de petróleo (1985) hasta un máximo de 3.911 millones en el año 1998.
Desde 1974 hasta el presente en el mercado petrolero los precios del líquido
han sufrido una variación en unos 14 dólares por barril (1974) con un tope de
$40 (1981). Cuando multiplicamos el precio del barril por el número de barriles
de petróleo importados anualmente, y lo integramos dentro del período de
tiempo desde 1974 hasta la presente fecha, descubrimos una transferencia de
riqueza aproximada en 1,5 trillones de dólares. Obviamente, es muy difícil
entender y asociar el verdadero significado de esta cifra. A fin de entender el
sentido que todo esto tiene haremos la comparación de esta enorme suma de
petrodólares con el mercado bursátil. Informaciones obtenidas en
una investigación iniciada y realizada por el Congreso de los Estados Unidos a
principios de 1980, indican que las inversiones más importantes ocurrieron en
el sector bancario e inmobiliario. Debido a la importancia que tienen los
grandes medios de comunicación y el obvio papel que exhiben distorsionando hoy
la realidad, asumiremos que considerables inversiones de dinero se han hecho
igualmente dentro de este sector. Lamentablemente, nuestro representante estatal
ante el ente federal no ha querido honrar ni ejercitar sus
responsabilidades para investigar esta amenaza real que afecta la soberanía
de la nación. Es por ello que no podemos saber con exactitud que tipo de
inversiones se han venido efectuando hasta el momento. Tomaremos para hacer nuestro
análisis reconocidas compañías financieras y de medios de comunicación de
masas. Para determinar cuánto capital sería necesario para “adquirir” el
control de una organización, multiplicaremos simplemente la acción ordinaria
por el precio vigente en el mercado. Con esta básica lectura ¿qué podríamos
adquirir con 1,5 trillones de dólares? El cuadro a continuación puede darnos
una buena idea:
Conclusión
Aunque desde el embargo
petrolero ocurrido en 1974 se han transferido aproximadamente $1,5 trillones de
capital, probablemente no toda la cantidad habría estado disponible para
efectos de re-inversión. Algunas inversiones pudieron haberse canalizado además
en otros sectores o áreas, como por ejemplo el sector de la manufacturero o
industria. Aun con estas excepciones, esta lista de grandes empresas de medios y
de la banca podrían comprarse fácilmente si contamos con la disponibilidad de
ese gran capital. En realidad, si una persona desea controlar una firma solo
requiere el 51% del total del paquete accionario y en muchos casos de muchísimo
menos, por lo tanto es factible adueñarse y controlar muchas otras
organizaciones de esta forma. Creemos que el control efectivo de grandes e
importantes corporaciones de la banca, finanzas y medios informativos ha sido
transferido a los países árabes productores de petróleo. Con una tenencia tan
significativa en valores y acciones, el manejo de la gerencia principal de
cualquier compañía es materializable, arrojando como resultado que las
organizaciones comiencen a reflejar la política de aquellos que las controlan.
Este es la razón por la cual los medios de comunicación e información siempre
tienden a reflejar una prejuiciosa, imparcial y mediatizada actitud anti-Israelí
Obviamente, el control de las medios y de las finanzas afecta directamente las
políticas de cualquier gobierno u estado. El trasfondo es que los
Estados Unidos han vendido su alma nacional en aras del bienestar económico,
ilusión que se piensa nunca acabará. Pero llegará a su fin al enfrentarse con
el juicio de Dios, y probablemente ocurrirá muy pronto.
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