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Para Acercarnos a Dios
 
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Muchos se preguntan continuamente: "¿Cómo me acerco a Dios?" La pregunta siempre se responde en función a nuevas experiencias. A veces con lo vivido en el nuevo "bautismo". Otras veces con la experiencia de seres angelicales e igualmente mediante el ayuno. No obstante, con el caminar del tiempo hemos aprendido que Dios diseñó un patrón específico para poder "acercarnos" a Él. El esquema aún no lo hemos podido descubrir a pesar de que este se haya presente en las mismas Escrituras. A continuación explicaremos el plan que tiene Dios para acercarnos a El.

Adán y Eva caminaron junto con Dios en el Jardín del Edén. El acercarse a Dios no constituía ningún problema, pero después de la Caída la pareja experimentó la expulsión del jardín quedando un Querubín bloqueando el acceso del hombre a Dios. Desde entonces la humanidad no se ha detenido en su búsqueda de aproximación a Dios. Como señalara hace algún tiempo un profesor de Biblia, nunca entenderemos a cabalidad que tan profundo cayó Adán hasta que finalmente retornemos a la presencia de Dios.

Karban

En Marcos 7:11 el Señor Jesús, al refutar las prácticas de los líderes religiosos de la época, hizo mención a la palabra Corban para referirse a algo "dado o entregado a Dios". El mismo termino se usa extensamente en el tercer libro de Moisés para definir las "Ofrendas o Sacrificios Levíticos" (Levítico 1-7). De hecho, debemos identificar estas prácticas como Karban Levíticas. La palabra Karban se deriva del verbo hebreo karav cuyo significado es "acercarse o moverse cerca". El Karban debe entenderse como cada uno de los pasos esenciales que deben cumplirse en nuestro acercamiento a Dios. Debe resaltarse que el concepto de Karban está basado en un ordenado, humilde y consagrado caminar en la fe, y no en un ritual de ofrendas mágicas que nos confieren una posición o experiencia especial. Los pasos de Karban no son para aplacar o apaciguar a Dios mediante "ofrendas o sacrificios", sino que representan la maduración de la salvación en el poder del Espíritu que debemos todos experimentar a fin de adentrarnos a Dios.

La Experiencia Verdadera de Vida nos Acerca a Dios

Describimos el proceso de acercamiento a Dios exactamente en el orden en que lo experimentamos. La tabla a continuación, sigue el patrón listado en el libro de Levítico para señalar desde la perspectiva divina los cinco Karban, es decir desde Dios hacia el hombre. Nuestra experiencia es todo lo contrario, siempre buscamos a Dios desde una posición pecaminosa avanzando paulatinamente a El mediante los Karban hasta el Oláh. A continuación se indican los cinco pasos de acercamiento a Dios declarados en la Escritura:

El primer paso es el Karban Ashám. La verdadera experiencia de vida asociada a esta etapa surge en primera instancia reconociendo, admitiendo, confrontando y arrepintiéndonos del pecado cometido en perjuicio de otros. Nos humillamos ante Dios y buscamos Su misericordia, pedimos perdón a aquellos que hemos ofendido y además hacemos restitución por los daños ocasionados.

El segundo paso de nuestro acercamiento a Dios se llama Karban Jatát. Aquí concientizamos y admitimos patrones de conducta pecaminosas que tenemos contra Dios. El Karban Jatát va siempre acompañado del arrepentimiento por las acciones cometidas implorando el perdón del Señor. Tanto el Karban Ashám como el Karban Jatát requieren de sangre, en consecuencia para lograr el propósito de este Karban debemos aceptar que nuestros pecados han sido completamente cubiertos y hemos sido aceptados no importando el número de nuestras transgresiones. Debemos creer inclusive que nuestra triste historia personal de pecados ya no es obstáculo en nuestra aproximación a Dios.

El Karban Shilamím es el tercer paso a Dios y trata de la comunión con El. Nos rendimos en alabanza y adoración mientras glorificamos Su Santo nombre. Experimentamos Su presencia y por lo tanto Su paz. Llegamos a la conclusión que estar en la presencia de Dios no constituye una experiencia excepcional porque al estar frente a El en realidad estamos "en casa".

El cuarto paso es el Karban Minjáh, "regalo" u ofrecimiento de nuestro tiempo, pertenencias, capacidades y talentos a Dios. Es cuando nos dedicamos al servicio del Señor. Jesús confesó, "Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y llevar a cabo Su obra" (Juan 4:34b). Esta actitud refleja fielmente el ofrecimiento o regalo Karban.

El último paso es una exclusiva y total consagración al Señor o Karban Oláh. En este paso de acercamiento Oláh a Dios, es decir "subimos" hacia Él. Este Karban nos recuerda al profeta Elías en la época de los Reyes de Israel y también a Enoc antes del Diluvio. Estos consagrados hombres literalmente "ascendieron" a Dios.

Aspecto resaltante

Es importante que comprendamos que cada etapa o paso en nuestro acercamiento a Dios debe suceder en correcto orden. No podemos eludir un paso de experiencia para trasladarnos a otro superior. En realidad solamente después de vivir con profundidad un nivel particular es que realmente podremos movilizarnos al siguiente. En definitiva, de acuerdo a lo antes expresado, el "acercamiento" a Dios es el camino o dedicación de la vida del creyente. Aquellos que logren experimentar intensamente cada paso del vital proceso lograrán finalmente "ascender" a Dios.