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Intimidad con Dios
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Jesús fue y es el mensajero del “Nuevo Pacto”. Jeremías profetizó que la característica predominante de este “Nuevo Pacto” es el “conocer de Dios”
Este aspecto fundamental de Jesús y la primera iglesia se ha perdido en la religión de la Cristiandad. Sin embargo, a través de las edades un pequeño remanente de creyentes ha podido experimentar este “conocer de Dios”. Hemos sufrido en el siglo 20 y ahora en el 21, una paulatina renovación de la experiencia. La intimidad con Dios resulta esencial en una activa iglesia de los tiempos finales.
Experiencia y Mensaje de Jesús
A partir de entonces, con su accionar se percibe como Jesús responde toda directriz inmediata del Eterno. Jesús dijo:
Jesús reitera a Sus discípulos que experimentarían el Reino de Dios como una vivencia interior y no como una experiencia externa:
Jesús dice por último que la “vida eterna” es conocer a Dios y al Mesías, “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Juan 17:3) Conocer, en este sentido, significa tener un conocimiento íntimo o vivencia interactiva, y no una mera experiencia intelectual. Se concluye por lo tanto que Jesús mantiene una experiencia o conocimiento íntimo con el Santo Dios de Israel. Es en esta intimidad donde Jesús comprende la voluntad divina para cada situación, evento y circunstancia haciéndose de este modo fiel obediente a Dios. Es lo que Jesús quiere significar al referirse al “Reino de Dios”. El Reino o mandato de Dios, se viene cumpliendo y ejecutando por medio de Su Hijo.
Experiencia de la Primera Iglesia
Más adelante, Pablo describiría lo que yo califico de “introspección” del propio ser divino (1 Corintios 2.10-13) obra igualmente del Espíritu Santo. Dios gobernó activamente a los discípulos y, por consiguiente, desde dentro de la iglesia. Este es el “Reino de Dios”. La primera iglesia experimenta a Dios y Su Reino de esta manera y, como respuesta predica el mensaje del Reino de Dios. Para el segundo siglo, este sentido de intimidad, dirección y guía (Reinado) de Dios mediante el Espíritu Santo no existe ya en la iglesia. Williston Walker hace una descripción de ella diciendo: “La antigua convicción de la dirección inmediata del Espíritu se había desvanecido, sin haberse extinguido del todo” (Williston Walter, Historia de la Iglesia Cristiana, Casa Nazarena de Publicaciones, Kanzas City, Mo., U.S.A., Sección VI - Fin de la Edad Apostólica, Página 34). No pasaría mucho tiempo antes de que la iglesia se extraviase y extinguiese por completo, creando “otro evangelio” que de manera fácil cumpliese los requisitos de una religión prometedora en ascenso. El mensaje de este “otro evangelio” es el mensaje de la “salvación” que enseña el método de acceder y mantenerse en la institución vista ésta como arca de salvación. Así el mensaje de la iglesia modificó su enfoque inicial, abandonando su orientación íntima, directa y próxima a Dios – el Reino de Dios – para en su lugar, llevar el mensaje de salvación personal que garantiza a sus seguidores el ser aceptados en una próxima vida.
Exhortación
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