|
|
Los Cristianos Evangélicos y la "Guerra Contra el Terrorismo"
|
|
Home
| Artículos
| Tzemach Noticias
| "Los Cristianos Evangélicos y la "Guerra Contra el Terrorismo"
Estados Unidos de América se encuentra inmerso en una “guerra contra el terrorismo". En realidad, el conflicto es la disputa entre el avance de los valores occidentales y la cultura del Islam. Aunque muchas personas califican como elementos “radicales” los que hacen violencia en el Islam, el Islamismo siempre ha respaldado y avalado estos llamados “militantes”. Lo anterior quedó en evidencia al notarse la escasez de clérigos y lideres musulmanes criticando y condenando los ataques de Nueva York acontecidos en septiembre 2001 y el esfuerzo pertinaz de estos “militantes” de destruir a toda costa la nación de Israel. En el caso de los Estados Unidos si queremos ganar la guerra contra el terrorismo, entonces es necesario que nuestro país establezca una sólida moral en oposición a la terrible experiencia sufrida por la derrota táctica de septiembre 11.
Cada guerra trae consigo un gran sacrificio y es el precio que pagan los hombres y mujeres que caen en la lucha. Muchas vidas jóvenes quedan severamente mutiladas y afectadas para siempre. Resulta inmoral pedirle a nuestra juventud que muera a menos que estemos dispuestos a defender nuestros más altos principios morales. En la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos mantuvimos tal postura y toda la sociedad virtualmente asumió con una sola actitud y corazón el reto de pelear la batalla en contra de la agresión y la tiranía. Al final venció la nación a un enorme costo, pero nuestro país prevaleció y se reafirmaron y aseguraron nuestros altos valores de libertad y justicia.
Más adelante, en otro conflicto, el de la guerra contra Vietnam, la misma transparencia moral del pueblo norteamericano estuvo ausente. Como resultado el país se dividió y la potencia más grande del mundo vio la derrota. Estados Unidos resultó vencido no tanto en el campo de batalla, sino en lo más profundo del corazón de su vasto pueblo. La comunidad que posee mayor capacidad de inyectar fuerza moral y sustento en la calificada “Guerra contra el Terrorismo”, es la representada por los creyentes en la Biblia. Este sector de cristianos además de lograr el incremento de la mayoría conservadora en el congreso en los últimos comicios, votó y ganó aplastantemente la reelección presidencial de George W. Bush. Fue este sector de opinión el escuchado en el proceso electoral y fue esta misma comunidad la que los diferentes medios de comunicación identificaron como estados rojos (“red states”) en el mapa norteamericano. En contraste, los llamados estados de color azul mantuvieron su afiliación con el modelo impuesto por Europa directamente vinculado y comprometido con el Islamismo. Nuevamente, si nuestra nación desea prevalecer en su actual lucha contra el terrorismo, es importante que este grupo de cristianos-evangélicos asuma en unidad el compromiso de apoyar de forma incondicional y sin reservas la nueva guerra para poder alcanzar la victoria. Lo anterior sólo es posible si la columna vertebral de la nación se mantiene colocado en terreno de altísima moral y valores fundamentalmente definidos por la Biblia. El Islam centra su lucha principalmente en dos países, los Estados Unidos e Israel. Los Estados Unidos son blanco de ataque porque de allí proviene el estilo de vida, sistema de valores e influencia de Occidente hacia zonas de dominación islámica (naciones musulmanas), o más claramente, hacia el “Dar al Islam” (Casa del Islam), lo cual genera un conflicto con los intereses y ansias de dominación global del Islam (Jihad). Israel, por otro lado, es foco de atención y conquista de la lucha islámica porque sencillamente es un estado judío soberano con ubicación precisamente dentro del “Dar al Islam”. Tanto los Estados Unidos como Israel, están en fuerte choque o disputa con la doctrina erigida por el Islam que exige y demanda siempre superioridad absoluta, especialmente dentro de la “Casa del Islam”. Debería ser elemental la postura y defensa en conjunto de estos dos países objeto de ataque. El sistema común de valores que comparten los Estados Unidos e Israel, además de su economía, sistema de gobierno, cultura, y mayoritariamente su fe religiosa, hace creer que tal unidad y acción se encuentra garantizada, pero tristemente no es el caso. En diversas ocasiones el gobierno presidido por George Bush ha dado evidencias de su empeño de dividir la tierra de Israel a fin de colocar un estado palestino en el centro mismo de la nación de Israel(Judea y Samaria). Dejando a un lado el aspecto bíblico y significado y espiritual junto con las consecuencias derivadas de la zona, la creación de un estado “palestino” en el centro de Judea y Samaria, es fatal para el Estado de Israel. Todo el mundo sabe por ejemplo que el propuesto estado palestino se convertirá en una entidad refugio de “militantes” islámicos. Esto resulta evidente al observar la conducta de países como Irak y Afganistán, que de alguna forma hoy han podido ser neutralizados por la acción estadounidense. La estrategia de la administración del presidente Bush es controlar o ponerle límites al Islamismo “militante” haciendo una separación (artificial) entre el Islam “militante” y el llamado “moderado”. La idea norteamericana es adherir o incorporar el Islam “moderado” en el dilatado orden mundial que encabeza los Estados Unidos. Si semejante estrategia pudiese funcionar, tendría consigo un excepcionalísimo costo y es el pueblo de Israel. La realidad es que la estratégia de la administración Bush va destinada al fracaso, no puede ni podrá funcionar jamás.
La vida misma del cristianismo-evangélico depende estrechamente de Israel. De hecho, cualquier desarrollo o progreso obtenido por los cristianos se halla correlacionado en forma directa con los avances del moderno estado de Israel. Fue en los años que siguieron al establecimiento de Israel en 1948 que se comprueba un renacimiento importantísimo de la iglesia evangélica. Adicionalmente, un tremendo avivamiento carismático a nivel mundial hizo explosión en los años siguientes a la “Guerra de los Seis Días” de 1967. Al prosperar y evolucionar las comunidades israelíes de Judea y Samaria y poner los israelíes atención al significado de la ciudad de Jerusalén, la entidad cristiano-evangélica ha podido ininterrumpidamente desenvolverse y ha incrementando su poder. De porqué es cierto lo antes citado resulta muy claro, y es que los creyentes de la Biblia ahora pueden comprobar facilemente el cumplimiento pleno en Israel del panorama revelado por los profetas hebreos. Esto es lo que enciende la llama de nuestra esperanza, creencia y fe. Solamente tenemos que hacer un poco de memoria para descubrir la posición que para el año 1948 defendía el cristianismo, cuando estudiosos y teólogos afirmaban libremente que “Dios había muerto” (teología “God is Dead”). Es a raíz de lo sucedido en 1948 que el enfoque cambia por completo. Ahora es la referida posición teológica la que se encuentra “muerta” en verdad. La disposición a separarnos abandonando a Israel en su lucha traerá como resultado la desaparición de los Estados Unidos hoy conocido. La tendencia que tiene el actual gobierno de minar la autodeterminación y viabilidad de un país soberano como Israel, en la falsa promesa de poder apaciguar lo que se pretende sea un "Islam moderado", coloca a los Estados Unidos en la misma esfera o nivel moral que tiene el Islamismo. A pesar que lo hacemos a pasos menos agigantados que los dados por el liberamismo, se transige y claudica al copiar y mantener el modelo de tolerancia y condescendencia que los europeos han practicado con las naciones islámicas. Sin lugar a dudas, se socava la posición de alta moralidad que anteriormente hacíamos referencia, la cual es fundamento de toda la nación y único fundamento donde la victoria es posible. Todo creyente sabe perfectamente la promesa emitida en Génesis 12:3, principio general aplicable a los que interactúan con el pueblo de Dios, "... Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré". El profeta Joel igualmente habló en términos muy específicos que aplican a la situación actual. Esto fue lo que dijo Joel:
La administración Bush persiste en su empeño de dividir la tierra de Dios fomentando la creación de un estado palestino dentro de los límites de Israel. Sin duda que esta soberbia actitud nuestra no podrá evadir la atención y respuesta directa del Dios de Israel.
Los cristianos-evangélicos no podemos seguir en actitud pasiva permitiendo que el gobierno de George Bush continúe su terrible rumbo de autodestrucción. Debemos hablar y ejercer presión incluso ante nuestros representantes en el congreso y rechazar la estrategia anunciada por el ente gubernamental central de construir un estado palestino en la región de Judea, Samaria y Gaza. Es cierto que el creyente cristiano es libre de respaldar o avalar cualquier decisión emanada de la presente administración y que además, puede solidarizarse en lo personal con las políticas caseras de Mister Bush. Pero es necesario resaltar que algo mucho más importante, algo de mayor y significativa trascendencia que la mera gestión de un gobierno se halla en juego. La nación que tanto amamos, país grande afianzado en el pasado por principios bíblicos de santidad, rectitud y justicia está siendo llevada por el camino de la destrucción y la catástrofe. Con la ayuda de Dios, Israel sobrevivirá. No existe sin embargo tal promesa para los Estados Unidos.
|